En el boxeo, en la pelea callejera, en cualquier confrontación donde el tiempo es el enemigo, existe una sola lógica: el que golpea primero, golpea mejor. Y cuando la situación lo exige, se entra con patada voladora. Sin aviso, sin rodeos, con todo el peso del cuerpo puesto en ese primer movimiento. Eso es exactamente lo que ha anunciado Manuel "Mamén" Saavedra, el nuevo alcalde electo de Santa Cruz. El mismo lunes 4 de mayo, cuando asuma funciones, ya habrá posesionado a su equipo y suprimido tres secretarías. No es capricho. Es diagnóstico. La gestión saliente de Jhonny Fernández le deja una ciudad “en tocos” —colapsada, desmantelada, endeudada hasta los huesos. En ese escenario, un alcalde que espera, pierde. El que actúa desde el día uno, tiene oportunidad. El médico de emergencias no le pide permiso al paciente antes de meterle el bisturí. Primero salva la vida, después explica. Mamén parece entender esa lógica. Ojalá que esa patada voladora vuele lejos y que contagie al gobierno nacional que todavía tiene tiempo de dar un gancho al hígado del modelo masista, que sigue en pie y tiene contra las cuerdas al país.