
Irán propuso un plan de paz en tres etapas para poner fin al conflicto en Medio Oriente, en el que deja para la fase final la discusión sobre su programa nuclear, uno de los principales puntos de tensión con Estados Unidos.
La iniciativa fue presentada por el canciller iraní, Abbas Araghchí, en medio de una intensa agenda diplomática que incluyó visitas a Pakistán, Omán y Rusia, en busca de respaldo internacional.
Según fuentes citadas por medios internacionales, Teherán ya habría transmitido la propuesta a Washington a través de intermediarios, aunque su aceptación es condición para retomar مذاکرات directas con enviados del presidente Donald Trump.
El plan establece como primera fase un acuerdo para el cese definitivo de las hostilidades, con garantías que eviten la reanudación de ataques tanto contra Irán como contra Líbano.
En esta etapa inicial, las autoridades iraníes insisten en que no abordarán otros temas, priorizando exclusivamente el fin del conflicto armado en la región.
La segunda fase contempla negociaciones sobre la gestión del estrecho de Ormuz, una ruta estratégica actualmente afectada por restricciones y tensiones entre Irán y Estados Unidos.
En este punto, Teherán plantea coordinar con Omán un nuevo marco legal para regular el tránsito marítimo, incluyendo posibles mecanismos de control en esa vía clave para el comercio energético mundial.
La tercera y última fase dejaría para discusión el programa nuclear iraní, una cuestión que Washington considera prioritaria y que ha sido uno de los detonantes del conflicto.
Estados Unidos exige que Irán entregue sus reservas de uranio altamente enriquecido y suspenda el enriquecimiento durante un periodo prolongado, mientras Teherán propone una moratoria más limitada.
El presidente ruso, Vladímir Putin, expresó su respaldo a Irán durante un encuentro con Araghchí en Moscú, destacando la resistencia del país en el conflicto.
Rusia se mantiene como uno de los principales aliados diplomáticos de Teherán y un actor clave en eventuales مذاکرات nucleares, dada su capacidad técnica y su influencia internacional.
La propuesta iraní surge en un contexto de frágil alto el fuego y negociaciones estancadas, lo que mantiene el escenario en una situación de “sin guerra, pero sin paz” mientras la comunidad internacional observa con cautela la posibilidad de un acuerdo.