
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, llegó este viernes a Caracas en una visita histórica que lo convierte en el primer mandatario extranjero en ingresar a Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro, en un contexto de reconfiguración política y fuerte influencia internacional.
Petro fue recibido en el Palacio de Miraflores por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, quien lidera el país desde hace poco más de cien días y ha impulsado reformas orientadas a abrir una economía golpeada.
La reunión bilateral tuvo como eje central la seguridad fronteriza, con énfasis en el combate a bandas criminales y delitos transnacionales que operan en ambos países, especialmente en zonas críticas como el Catatumbo.
Rodríguez anunció acuerdos para compartir inteligencia de manera inmediata y avanzar en proyectos conjuntos, incluyendo el desarrollo de capacidades militares, en lo que representa un giro significativo en la cooperación entre ambas naciones.
La región fronteriza, marcada por la presencia de grupos armados ilegales, vive una escalada de violencia que ha provocado el desplazamiento de cerca de 100.000 personas en el último año, en medio de disputas por territorios ricos en recursos.
Petro señaló que el objetivo común es “liberar a los pueblos de la frontera de las mafias” vinculadas a economías ilegales como el narcotráfico, la minería ilícita y la trata de personas.
Ambos gobiernos también acordaron impulsar planes económicos para atender a las poblaciones afectadas por la violencia y reactivar la dinámica productiva en la zona limítrofe.
Aunque no figuró de manera explícita en la agenda oficial, el sector energético emergió como un punto clave del acercamiento, ante el interés de Estados Unidos en la producción petrolera venezolana y la necesidad de integración regional.
La canciller colombiana, Rosa Yolanda Villavicencio, ha señalado previamente que la cooperación energética entre ambos países es fundamental para el desarrollo económico, especialmente en gas y electricidad.
El encuentro marca el inicio de un nuevo ciclo de relaciones tras años de aislamiento internacional para Venezuela, con Petro como uno de los principales impulsores del restablecimiento de vínculos diplomáticos.
Durante su mandato, el presidente colombiano reabrió la frontera y retomó relaciones con Caracas, tras la ruptura ocurrida bajo el gobierno de Iván Duque.
La cita también ocurre en un momento político clave para Petro, a pocos meses de dejar el poder, mientras persisten dudas sobre el futuro de su proyecto político en Colombia.
Además de seguridad, la agenda bilateral incluye temas como migración, comercio, seguridad alimentaria, industria y turismo, con delegaciones técnicas trabajando desde días previos en Caracas.
El encuentro se concretó tras varios intentos fallidos y refleja un renovado interés por reactivar una relación estratégica entre dos países que comparten más de 2.000 kilómetros de frontera.