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La guerra en Oriente Medio amenaza con encarecer un producto impensado: los condones

Para la empresa malaya, responsable del 20% del mercado global y proveedor de marcas líderes como Durex o Trojan, se da una tormenta perfecta por la subida de la materia prima, la energía, el transporte y un repunte de la demanda por la falta de existencias.

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Internacional | La Vanguardia | 2026-04-23 14:00:51

Karex, el mayor fabricante de preservativos del mundo, prevé subir sus precios hasta un 30%, e incluso más, si las interrupciones en la cadena de suministro se prolongan debido a la guerra en Irán y Oriente Medio. Para la empresa malaya, responsable del 20% del mercado global y proveedor de marcas líderes como Durex o Trojan, se da una tormenta perfecta por la subida de la materia prima, la energía, el transporte y un repunte de la demanda por la falta de existencias.

“La situación es sin duda muy frágil, los precios son elevados. No nos queda más remedio que repercutir los costes a los clientes”, señalaba esta semana Goh Miah Kiat, director ejecutivo de la compañía, que fabrica 5.000 millones de preservativos al año. También provee a entes como la sanidad británica y programas de Naciones Unidas. “Estamos en el proceso de ajustar precios con la mayoría de nuestros clientes, es uno de los mayores ajustes que hemos hecho en mucho tiempo”, reconocía a Bloomberg.

Por ahora, no se espera que el aumento de precios afecte la demanda, ya que el mercado de condones es muy resistente a la inflación, según Goh. “En tiempos difíciles, la necesidad de usar condones es aún mayor porque existe incertidumbre sobre el futuro, sobre si se conservará el trabajo el año que viene...”, planteaba. “Si tienes un bebé ahora, tendrás una boca más que alimentar”, insistía.

El panorama puede empeorar. “No podemos confirmar que no haya más ajustes de precio en el futuro”, plantea. Sus costes productivos han subido entre un 25% y un 30%. La guerra en Oriente Medio y el cierre del estrecho de Ormuz afecta a los flujos de productos petroquímicos necesarios para la producción. La empresa depende de una variedad de materiales derivados del petróleo, como el amoníaco para conservar el látex, el etanol para el empaquetado y la impresión, y el aceite de silicona para lubricar cada preservativo. También sube el coste del caucho sintético, del embalaje y de las láminas de aluminio.

Para Karex, desde el inicio del conflicto aumenta el coste de materias primas como el caucho sintético o el nitrilo usados en la fabricación, del lubricante, del aceite de silicona, de los embalajes y de las láminas de aluminio, ha especificado Goh en una entrevista con Reuters. Dar con alternativas es complicado por las regulaciones que rigen para productos médicos.

La empresa cuenta con suministro suficiente para los próximos meses, pero trata de aumentar la producción para satisfacer la creciente demanda, ya que las reservas mundiales de preservativos ⁠han disminuido significativamente tras los profundos recortes en el gasto en ayuda exterior, en particular por parte de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) el año pasado. Como han dejado de recibir apoyo público, ahora más entes y países acuden al mercado privado para proveerse, provocando la entrada de más compradores.

Como resultado, la demanda ha crecido cerca del 30% este año, y las disrupciones en los envíos agravan más la escasez. Un envío de Karex a Europa tarda ahora dos meses en llegar, el doble que antes. Goh asegura que hay “muchos más preservativos” en buques que no llegan a su destino, lo que provoca que en muchos países en desarrollo no haya existencias suficientes.

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