Recuerdos del Presente

Los autores del desastre

Los autores del desastre
Humberto Vacaflor Ganam | Columnista
| 2026-04-19 00:02:00

Primero fue el Banco Mundial, seguido por el Banco Central de Bolivia y finalmente, el Fondo Monetario, que pusieron las cifras del desastre económico de este momento, cifras de cómo la economía decrece entre 3,3% y 4,6%.

Aquí lo que falta es que alguien identifique a los culpables, haga una descripción del latrocinio cometido en las dos décadas infames del masismo y describa el tenebroso propósito de este parricidio.

Los dos organismos internacionales no quisieron ponerle un nombre al diagnóstico, pero el Banco Central se atrevió a llamarlo “recesión técnica”, algo parecido a una quiebra.

El Banco Mundial prefirió usar su paño de lágrimas y tratar de consolar a los bolivianos diciendo que, quizá como “efecto rebote”, en 2027 pueda darse un crecimiento de 4%, algo que nadie cree posible.

El problema para esta fórmula del consuelo es que no hay ninguna posibilidad de que las cosas mejoren porque siguen vigentes las políticas masistas creadas para ahuyentar las inversiones del sector legal y alentar las del sector ilegal.

La nueva ley de inversiones está verde y la ley de hidrocarburos ha sido elaborada con mucha parsimonia, mientras la de minería ni siquiera es mencionada por el gobierno.

Lo que dicen los ministros del sector económico confirma la sospecha de que las condiciones para una mejoría están muy lejos.

El gobierno dice que este año las inversiones de empresas mineras extranjeras serán de 1.000 millones de dólares, cifra que es para ponerse a llorar si se toma en cuenta que las inversiones mineras que recibirá Perú llegarán a 64.000 millones de dólares.

La clave está en que en Perú existen seguridades jurídicas para las inversiones mientras que en Bolivia subsisten las leyes “tranca”, como las define el gobierno, que el masismo impuso para desalentar las actividades económicas legales.

Junto a esas leyes, sigue siendo un obstáculo aquella por la cual no se pueden hacer explotaciones mineras en la franja de 50 kilómetros desde las fronteras. Mientras tanto, en los países vecinos las explotaciones están a un metro de la frontera.

En la otra realidad, la producción de drogas sigue pujante, como lo demuestran las plantaciones de marihuana que se dan en lo que fue el territorio del estaño, en el altiplano, según las capturas de la yerba en Llallagua.

De esa manera, el país tiene ahora la posibilidad de exportar no solamente cocaína, sino también marihuana cultivada en carpas solares provistas por el gobierno del MAS, y reexportar marihuana líquida que llega de California.

Estas vigorosas actividades económicas no figuran en el PIB ni ayudan a salir de la recesión.

Siglo21bolivia.com

Humberto Vacaflor Ganam | Columnista
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