
Si querían drama, tendrán drama. El Manchester City no falla y deja al Arsenal temblando. A tres puntos y con un partido menos. Nos iríamos a la diferencia de goles. Guardiola ha vuelto a traer al City. Tras caer ante el Madrid en Champions, activó el modo apisonadora. Y ahora, pónganse cómodos, que empieza el verdadero show en Inglaterra.
La locura de la Premier. Con todo lo que había en juego, la "final" por la Liga comenzó como se esperaba. Por todo lo alto. Con un City saliendo a morder arriba y el Arsenal aguantando el chaparrón. Pronto tuvo la primera el equipo citizen. Un remate de Cherki que tocaba Gabriel con el brazo, pegado, daba en el palo y recogía Raya sobre la línea. Era el único aviso que iba a dar Rayan.
A los 15 minutos, el francés hizo magia, como siempre. En una baldosa, con el balón pegado al pie. Una barbaridad de gol que desataba la locura del Etihad... y de Guardiola. Pero poco le iba a durar la alegría. Nada más sacar de centro, una liada descomunal de Donnaruma, sospechoso habitual, le permitía a Havertz igualar el partido. Y claro, Pep no se lo podía creer.