Como regalo de despedida de su desastrosa gestión, el alcalde Jhonny Fernández está por perpetrar el mayor asalto del siglo. No se trata de un robo a mano armada en una entidad bancaria, sino de algo mucho más sofisticado y doloroso para el pueblo cruceño: el despojo institucionalizado de casi cinco hectáreas de suelo urbano, un patrimonio valorado en 200 millones de dólares que hoy, bajo el pretexto de la "obligatoriedad judicial", se escurre entre los dedos de la ciudad para caer en manos privadas.
La entrega del Mercado Mutualista a la familia Crapuzzi no es un accidente administrativo ni un "jaque mate" jurídico inevitable. Es el desenlace lógico de una indefensión planificada. Mientras el alcalde se pasea ante las cámaras con documentos en mano, alegando que "se agotaron los recursos" y victimizándose por una supuesta imputación, la realidad técnica cuenta una historia distinta: la de una gestión que dejó morir los plazos, que flaqueó en los argumentos y que hoy, a escasos días de abandonar el sillón municipal, actúa con una celeridad sospechosa para visar planos y emitir certificados catastrales.
Resulta insultante que Fernández intente desviar la atención culpando al Concejo Municipal o hablando de "traiciones" nocturnas. La máxima autoridad ejecutiva es el custodio de los bienes de dominio público. Si el mercado Mutualista fue expropiado legítimamente en los años 80, como bien ha recordado el exalcalde Pedro Ribera, ¿cómo es posible que en pleno siglo XXI aparezcan títulos privados con más fuerza que el registro municipal? La respuesta huele a negligencia o complicidad.
Estamos ante un predio de 44.754 metros cuadrados. Para que el lector dimensione la magnitud del asalto: cada metro cuadrado de este conflicto equivale a una bofetada a la planificación urbana. El alcalde electo, Manuel Saavedra, ha solicitado una pausa administrativa, un clamor de sentido común para evitar que Fernández termine de liquidar los activos de la ciudad en su "retirada". Sin embargo, el Ejecutivo actual parece tener más prisa por cumplirle a un privado que por escuchar el mandato de las urnas que ya le ha dicho adiós.
La Acción Popular presentada por el ciudadano Rolando Schrupp es hoy la última línea de defensa. Es el síntoma de una sociedad civil que debe hacer el trabajo que sus autoridades abandonaron: proteger el derecho difuso al patrimonio. Si el Tribunal Constitucional no corrige esta "usurpación de funciones", se sentará un precedente nefasto: cualquier plaza, parque o mercado de Santa Cruz podrá ser asaltado mediante chicanas jurídicas y silencios municipales comprados.
Jhonny Fernández se va, pero pretende dejarnos una factura impagable. Su gestión, calificada como la más nefasta de la historia reciente, no podía terminar de otra forma que no fuera con esta entrega vergonzosa. No es "cumplimiento de la ley", es corrupción hasta lo último. Santa Cruz no debe olvidar que, en sus últimas horas, su alcalde prefirió ser el gestor de un privado antes que el defensor de su pueblo.
El Mercado Mutualista es de los cruceños, y recuperarlo será la primera gran batalla contra el legado de cenizas que nos deja esta administración.