
El primer ministro de Benjamin Netanyahu ordenó iniciar negociaciones directas con Líbano, en un intento por contener la escalada del conflicto que ya deja miles de muertos en Medio Oriente.
Según informó el gobierno israelí, las conversaciones buscarán abordar el desarme del grupo chiita Hezbolá y el establecimiento de relaciones de paz entre ambos países.
El anuncio se produce en paralelo a una nueva ofensiva militar de Israel, cuyo ejército confirmó ataques contra posiciones de Hezbolá en territorio libanés durante las últimas horas.
De acuerdo con el Ministerio de Salud libanés, los bombardeos del miércoles dejaron al menos 303 muertos y más de 1.150 heridos, cifras que podrían aumentar debido a las labores de rescate en curso.
Desde el inicio de los enfrentamientos entre Israel y Hezbolá el pasado 2 de marzo, el balance asciende a 1.888 fallecidos y más de 6.000 lesionados en Líbano.
En un contexto más amplio, la Organización Mundial de la Salud estima que el conflicto en Medio Oriente ha causado alrededor de 4.100 muertes y más de 45.000 heridos.
Además, la guerra ha provocado el desplazamiento de unos 4,25 millones de personas, con especial impacto en Irán y Líbano, que concentran la mayor cantidad de víctimas y refugiados.
En medio de esta crisis, Estados Unidos confirmó que organizará una reunión la próxima semana en Washington para avanzar en las negociaciones entre Israel y Líbano, aunque no se precisó la fecha exacta.
El encuentro se dará poco después de que Washington y Teherán inicien conversaciones paralelas en Pakistán, en un intento por reducir tensiones tras semanas de enfrentamientos.
Sin embargo, Israel ha dejado claro que su ofensiva contra Hezbolá no se verá afectada por el cese temporal de hostilidades acordado entre Estados Unidos e Irán.
A la par, ataques atribuidos a Irán han afectado la infraestructura energética de Arabia Saudita, reduciendo su producción petrolera en cientos de miles de barriles diarios.
La comunidad internacional, incluida la Unión Europea, ha instado a extender la tregua al frente libanés, mientras crecen las advertencias sobre una crisis humanitaria y alimentaria de gran escala en la región.