Miradas

Los partidos políticos en su laberinto

Los partidos políticos en su laberinto
René G. Mostajo Deheza - Docente emérito de la UMSA | Docente emérito de la UMSA
| 2026-04-08 06:46:04

La democracia y el sufragio son expresiones casi equivalentes, pero como el sufragio exige pronunciarse entre diversas opciones, supone la organización de partidos políticos; vale decir que, a través del tiempo, la democracia ha venido a ser concomitante de los partidos políticos. En otras palabras, la democracia es un sistema dentro del cual se vota, y para que pueda votarse, existen y funcionan diferentes partidos políticos. En Bolivia: ¿hay partidos políticos en la acepción cabal y técnica del vocablo?

La reflexión sobre la democracia es una tarea de constante estudio y renovación; no se trata de sumar una mayoría para decidir sin importar el criterio de otros y privarles del derecho a pronunciarse; esa postura no se entiende por democracia. Pero no es suficiente que existan partidos políticos y parlamento, sino que estos se encuentren a la altura de la responsabilidad histórica. Nada corrompe más a un partido político que quedarse huérfano de ideas, y esto exige lucidez para afrontar los distintos desafíos.

La normativa sustantiva y adjetiva electoral requiere ser revisada para dar seguridad jurídica, garantizar la imparcialidad y la transparencia, y evitar que los actos electorales sean cuestionados o que el principio de preclusión abra vacíos de injusticia. Es preciso realizar una mirada objetiva y analítica que contribuya a descifrar el claroscuro de diferentes versiones, pues preocupa que se dé de alta a organizaciones políticas que estuvieron observadas por no alcanzar el 3 % mínimo de votos, que se elimine a candidatos contra reloj y se deje fuera de toda posibilidad a quienes aspiran a la segunda vuelta electoral, entre otros casos. Empero, no solo serán las disposiciones legales las que resuelvan estos problemas que afectan la institucionalidad, sino también la conducta diáfana, ética e imparcial de los administradores electorales, a fin de coadyuvar a la constitución de organizaciones políticas consistentes que contribuyan a la gobernabilidad.

No se advierte la formación de liderazgos políticos, salvo excepciones, y en ese andar la política suele ser tildada de detestable; quizá porque los partidos políticos no tienen convocatoria ni doctrina en la que fundar sus propuestas, o porque no existe renovación; porque están en usufructo, alquiler o permuta, y el clientelismo gira alrededor del dueño eventual de la marca o patente. Es hora de hablar de la política en serio, de la buena política, de aquella de calidad y conocimiento, de servicio, honestidad y aptitudes. En esta dinámica, es necesario dotar de instrumentos técnico-legales a los partidos políticos, iniciar un nuevo cauce idóneo y metódico, evitando apresurados remiendos, maquillajes o maniobras.

No satisface una mera democracia formal en la que el pueblo es llamado cada cinco años a escoger entre distintos candidatos con partidos políticos prestados, siglas descoloridas y programas improvisados, para luego quedar relegado hasta una próxima consulta electoral. Es necesario enmendar esta situación con la suficiente claridad para que termine el enredo y se tome la punta del ovillo; con voluntad y dedicación se puede lograr. Es importante la planificación estratégica en el ámbito sociopolítico para responder a las demandas sociales y económicas, y para no ser víctimas permanentes de un futuro sufrido. Nuestro pueblo quiere justicia, participación, trabajo y dignidad, sin renunciar al valor supremo de su libertad, ni caer en la tecnocracia ni en la sociedad del consumo.

René G. Mostajo Deheza - Docente emérito de la UMSA | Docente emérito de la UMSA
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