
El Banco Mundial advirtió que América Latina y el Caribe registrarán un crecimiento económico de apenas 2,1% en 2026, reflejando un desempeño débil marcado por la incertidumbre global, la baja inversión y limitaciones estructurales persistentes.
Según el informe más reciente del organismo, la región mantendrá una expansión moderada en los próximos años, con una proyección de 2,4% para 2027, lo que la ubica entre las zonas de menor crecimiento a nivel mundial.
El reporte atribuye este desempeño a un entorno macroeconómico adverso, caracterizado por altos costos de endeudamiento, débil demanda externa y presiones inflacionarias derivadas de tensiones geopolíticas.
A pesar de condiciones relativamente favorables como precios elevados de materias primas y una flexibilización en las tasas de interés, la inversión privada continúa rezagada y el consumo se mantiene como el principal motor económico.
El organismo, presidido por Ajay Banga, señaló que la región no logra cerrar la brecha con economías más desarrolladas ni con otros mercados emergentes, evidenciando debilidades estructurales.
En el análisis por países, Argentina aparece como una excepción positiva, impulsada por reformas económicas implementadas por el presidente Javier Milei, aunque acompañadas de tensiones sociales y aumento del desempleo.
En contraste, economías como Brasil y México enfrentan un crecimiento más lento debido a condiciones financieras restrictivas, menor margen fiscal y su exposición a riesgos externos, incluidos factores políticos en Estados Unidos.
Otros países muestran desempeños mixtos. Paraguay destaca por su dinamismo basado en exportaciones agrícolas y energía, mientras que en Centroamérica el crecimiento se sostiene por remesas, servicios e integración regional.
En Sudamérica, Chile y Perú presentan una expansión moderada, apoyada en inversiones en minería e infraestructura, junto con una mejora gradual de sus condiciones internas.
En el Caribe, el crecimiento está impulsado por la producción petrolera en Guyana, mientras que economías dependientes del turismo enfrentan mayores desafíos, agravados por factores climáticos y de seguridad, como en Haití.
El informe también advierte que los altos niveles de deuda pública y los elevados pagos de intereses limitan la capacidad de los gobiernos para invertir en infraestructura y políticas sociales clave.
Finalmente, el Banco Mundial instó a los países de la región a restaurar la confianza empresarial, impulsar la inversión privada y aprovechar sus recursos naturales, como el litio y el cobre, para generar empleo de calidad y mejorar la productividad a largo plazo.