Por fin, un hálito de esperanza.
Las buenas noticias llegan con el anuncio de gestión de una persona que resistió la tentación de aceptar propuestas para participar en las elecciones nacionales y mantuvo firme la decisión de culminar el trabajo que inició en la Alcaldía de Santa Cruz.
Durante cinco años se dedicó a denunciar cobros indebidos, extorsiones a vecinos y pequeños empresarios, a objetar contratos ediles y a fiscalizar desde su función de concejal. No faltó quien considerara que se enfocaba en pequeñeces, en lugar de atacar los grandes negociados. Pero la corrupción no se firma ante Notario Público. Conseguir pruebas es la única forma de evitar que una denuncia quede en el papel.
Mamén hizo peripecias para desenmascararla. No es fácil convencer a los afectados -siempre temerosos de la retaliación del poder- ni idear mecanismos con valor probatorio, como recurrir a filmaciones inobjetables.
Ahora, con el respaldo ciudadano que le otorgó una votación contundente, tiene el desafío de cambiar aquello que combatió y de transformar de cabo a rabo ese pesado aparato municipal que, durante años, fue utilizado como un jumento de carga -una carga que enriqueció a muchos.
Ese apoyo casi unánime no es sólo una victoria política. Es, sobre todo, un mandato exigente. La forma en que encare ese desafío no definirá únicamente su futuro personal, sino que marcará el rumbo de la ciudad en los próximos años. Y no será un periodo fácil. Demandará decisiones firmes, transparencia y capacidad de gestión.
Santa Cruz, cosmopolita y metropolitana, empieza a recuperar la esperanza.
La primera señal es la nómina de colaboradores que ha anunciado. Profesionales de alto nivel, cuyo desempeño está respaldado por una trayectoria sólida y un prestigio bien ganado, provenientes tanto del ámbito técnico como de la experiencia en gestión pública.
A ello se suma un Concejo Municipal de lujo, integrado por ciudadanos reconocidos por su honestidad y capacidad, llamados a ejercer una función legislativa y de fiscalización activa, con independencia y sentido de responsabilidad.
La conformación del órgano ejecutivo, junto a un Concejo Municipal con estas características, permite prever condiciones favorables para un gobierno capaz de emprender las transformaciones estructurales que exige la ciudad con mayor población del país.
Es en todo esto donde se cifran las esperanzas de un cambio real y fructuoso, sostenido en instituciones que funcionen y en decisiones que respondan al interés ciudadano.
Porque mientras la política sea botín, nada cambia. Y cuando empieza a ser responsabilidad, los resultados se notan.
Buenos vientos soplan en nuestro hermoso cielo cruceño. Navegar bien depende de quien toma el timón.
Santa Cruz confió en vos, Mamén.