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Cuba al borde de la ebullición: protestas antigubernamentales se multiplican

El bloqueo petrolero impuesto por Trump agrava los apagones y la escasez, mientras la ciudadanía desafía al régimen con manifestaciones callejeras que van en aumento, aunque los expertos advierten que un levantamiento popular organizado aún parece lejano.

Internacional | Agencias | 2026-04-03 19:37:00

El gobierno de Donald Trump prácticamente cortó el suministro de petróleo a Cuba desde enero de 2026 con el objetivo de presionar al régimen comunista a sentarse a negociar, una medida que ha profundizado una crisis humanitaria ya grave y encendido una ola de protestas poco vista en la isla en décadas. Los apagones se han extendido por todo el país y la escasez de alimentos y combustible alcanza niveles críticos.

  1. La señal más contundente del descontento popular ocurrió en marzo, cuando manifestantes saquearon e intentaron incendiar la sede del Partido Comunista en la ciudad central de Morón. Expertos en Cuba coincidieron en que fue la primera vez que se atacó una oficina gubernamental en los casi 70 años transcurridos desde que Fidel Castro tomó el poder, un hecho sin precedentes en la historia reciente de la isla.

    Las protestas no se limitan a ese episodio. Los cubanos han salido a las calles golpeando cacerolas y sartenes en manifestaciones nocturnas, y han aparecido grafitis antigubernamentales en las paredes de varias ciudades. El número de protestas populares pasó de 30 en enero a 229 en marzo, según datos del grupo cubano de derechos humanos Cubalex, con sede en Estados Unidos, lo que evidencia una aceleración significativa del malestar social.

    El presidente cubano Miguel Díaz-Canel reconoció públicamente la frustración de la población por los apagones y la escasez de combustible y alimentos tras la protesta de Morón, aunque responsabilizó al bloqueo petrolero estadounidense por las condiciones que atraviesa el país. El gobierno de La Habana no respondió a solicitudes de comentarios adicionales.

    A pesar de la escalada del descontento, los especialistas son cautelosos respecto a la posibilidad de un levantamiento popular que amenace la estabilidad del régimen. Cuba carece de un movimiento disidente organizado y con capacidad real de articular una alternativa política, señaló Michael Bustamante, profesor de Historia y titular de Estudios Cubanos de la Universidad de Miami. "No existe una María Corina Machado", afirmó, en referencia a la principal líder opositora venezolana.

    La debilidad estructural de la oposición cubana tiene raíces históricas y recientes. Muchas figuras disidentes han sido encarceladas o forzadas al exilio, y el éxodo masivo de más de un millón de personas desde 2020 dejó al país con una población significativamente más envejecida y con menos jóvenes capaces de liderar un movimiento de cambio, explicó Alina López, historiadora y activista de Matanzas.

    No obstante, algo ha cambiado en la dinámica de la disidencia. En el pasado, quienes alzaban la voz solían terminar reprimidos o emigraban. Ahora, la administración Trump ha endurecido las políticas migratorias, y Nicaragua, bajo presión estadounidense, suspendió el ingreso sin visa para los cubanos, cerrando una vía de escape clave. "El gobierno cubano no puede limitarse a exportar la disidencia", advirtió Bustamante.

    Las redes sociales e internet se han convertido en herramientas cruciales para sortear la censura y amplificar las voces críticas. La periodista independiente Yoani Sánchez difundió un video de la protesta de Morón titulado "Todos somos Morón", aunque horas después un agente de seguridad enmascarado le impidió salir de su apartamento. Dos jóvenes de Holguín que publican bajo el seudónimo El4tico acumularon miles de seguidores documentando la realidad cubana, hasta que fueron detenidos tres días después de publicar un video en el que declaraban que "los días de esta dictadura llegaron a su fin".

    La represión no se ha hecho esperar. Anna Sofía Benítez Silvente, de 21 años, conocida en redes como Anna Bensi, fue confinada en su domicilio tras publicar un video viral en el que comparaba al régimen con un "cártel" que explota al pueblo cubano. Su madre también fue interrogada por las autoridades. Tras las masivas protestas de 2021, el gobierno amplió la criminalización de la disidencia, incorporando delitos como "difamación", "desacato" y "ciberterrorismo" con penas de prisión.

    Las condiciones actuales en Cuba guardan un preocupante parecido con las que desencadenaron las protestas de 2021: apagones generalizados, hambre y una crisis sanitaria, esta vez agravada por enfermedades transmitidas por mosquitos como la chikunguña. El sistema de salud enfrenta severas dificultades para operar debido a la escasez de combustible, lo que compromete incluso la atención hospitalaria básica.

    Bustamante planteó una pregunta que sintetiza la incertidumbre sobre el futuro inmediato: "Si los ciudadanos, al menos en la relativamente pequeña ciudad de Morón, están intentando quemar la sede del Partido Comunista después de menos de tres meses, ¿qué harán otros cinco o seis meses?" La pregunta no tiene respuesta clara, pero sugiere que el umbral de la tolerancia popular podría estar acercándose a su límite.

    El escenario que emerge es el de una sociedad que se mueve lentamente pero con creciente determinación hacia formas de resistencia más visibles, en un contexto donde las válvulas de escape tradicionales, como la emigración, se han cerrado y donde internet mantiene viva la conexión entre cubanos dentro y fuera de la isla. Si esa presión acumulada derivará en un quiebre político o será contenida nuevamente por el aparato represivo del régimen es, por ahora, la pregunta que define el futuro de Cuba.

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