
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elevó este lunes el tono de sus amenazas contra Irán, pese a asegurar que existen avances “significativos” en las negociaciones con lo que describió como un “nuevo régimen más razonable” en Teherán, en el día 31 del conflicto armado.
En un mensaje difundido en su red Truth Social, Trump advirtió que, si no se alcanza un acuerdo en breve, su país podría lanzar ataques dirigidos a destruir infraestructura clave iraní, incluyendo plantas eléctricas, instalaciones petroleras y sistemas de desalinización de agua.
Las declaraciones se producen mientras Irán da señales de endurecer su postura, con pasos hacia una posible retirada del Tratado de No Proliferación Nuclear y críticas a las condiciones planteadas por Washington, que considera “excesivas”.
El mandatario estadounidense combinó un mensaje conciliador con advertencias severas, afirmando que las conversaciones marchan “muy bien”, pero insistiendo en que una falta de acuerdo llevaría a una ofensiva que podría “aniquilar” la economía iraní.
Según el planteamiento de Trump, tras una eventual ofensiva, las tropas estadounidenses se retirarían, dejando un escenario incierto en la región, incluido el cierre del estratégico estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial.
El secretario de Estado, Marco Rubio, respaldó la idea de posibles avances diplomáticos al señalar la existencia de “fisuras internas” dentro del régimen iraní que podrían abrir la puerta a cambios políticos.
Desde Teherán, sin embargo, el portavoz del Ministerio de Exteriores, Esmail Baghaei, negó negociaciones directas con Washington y recordó que cualquier mediación —impulsada por países como Pakistán, Turquía o Arabia Saudí— debe tener en cuenta “quién inició la guerra”.
En paralelo, Irán ha permitido el paso de buques estadounidenses por el estrecho de Ormuz como gesto de distensión, aunque evalúa imponer peajes al tránsito marítimo en esa ruta estratégica, lo que podría agravar la crisis energética global.
El Parlamento iraní también analiza abandonar el acuerdo nuclear internacional, argumentando que no obtiene beneficios de su adhesión mientras sus instalaciones son objeto de ataques.
El conflicto se extiende más allá del Golfo Pérsico. Israel mantiene operaciones militares simultáneas en territorio iraní y en el sur de Líbano, donde enfrenta a la milicia Hezbolá.
En Líbano, la ofensiva israelí ha dejado más de 1.200 muertos en cinco semanas, incluyendo civiles, niños y personal sanitario, mientras continúan los bombardeos sobre zonas urbanas, como los suburbios de Beirut.
Además, la misión de paz de Naciones Unidas en el país confirmó la muerte de varios cascos azules en las últimas 24 horas, en medio de enfrentamientos entre fuerzas israelíes y Hezbolá, lo que evidencia el riesgo de una escalada regional de mayor alcance.