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Los Castro regresan al centro del poder en medio de la crisis en Cuba

Mientras Washington exige cambios profundos, la familia del histórico liderazgo cubano reaparece en negociaciones clave y reconfigura su influencia política en la isla

Internacional | Agencias | 2026-03-30 22:58:00

En medio de una profunda crisis económica y humanitaria, la familia de Fidel Castro vuelve a ocupar un lugar central en el poder en Cuba, justo cuando Estados Unidos intensifica la presión para forzar cambios estructurales en la isla.

El presidente Miguel Díaz-Canel confirmó este mes que su gobierno mantiene negociaciones secretas con la administración de Donald Trump, revelando que las conversaciones están dirigidas por el “líder histórico de la revolución”, Raúl Castro, de 94 años.

Aunque formalmente retirado desde 2018, Raúl Castro conserva una influencia decisiva en los asuntos del país, especialmente en el ámbito militar y económico, donde su legado institucional sigue marcando la estructura del poder.

Sin embargo, el actual contexto de escasez de combustible y deterioro económico ha impulsado la reaparición de nuevos miembros de la familia Castro, quienes han asumido roles visibles en negociaciones y decisiones estratégicas.

Entre ellos destaca Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como “Raúlito”, quien ha emergido como intermediario en contactos con funcionarios estadounidenses, incluyendo reuniones con el secretario de Estado Marco Rubio.

Rodríguez Castro, quien anteriormente se desempeñaba en funciones de seguridad y apoyo cercano a su abuelo, ha pasado a desempeñar un rol político más activo, incluso participando en actos oficiales junto a la cúpula del régimen.

Otro actor clave es Alejandro Castro Espín, general de brigada y figura histórica del aparato de inteligencia cubano, quien también participa en las actuales conversaciones con Washington, replicando su papel en el deshielo diplomático de 2014.

La reaparición de estos actores sugiere que la familia Castro nunca abandonó realmente el poder, sino que adaptó su presencia a nuevas circunstancias, manteniendo el control desde estructuras menos visibles.

Analistas advierten que este fenómeno podría generar una “ilusión de cambio”, en la que nuevas figuras familiares encarnan una aparente renovación mientras el poder real sigue concentrado en la élite surgida tras la revolución de 1959.

La presión de Washington se ha intensificado tras la decisión de cortar el suministro de petróleo desde Venezuela, agravando la crisis energética en la isla y debilitando aún más su economía.

Desde Estados Unidos, Rubio ha señalado que el liderazgo cubano actual “no sabe cómo resolver la crisis” y ha sugerido la necesidad de nuevos actores en el poder, en línea con la estrategia de la administración Trump.

Pese a ello, sustituir la influencia de la familia Castro parece una tarea compleja, en un sistema donde el control militar, político y económico sigue estrechamente vinculado a su legado y a las estructuras que construyeron durante más de seis décadas.

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