Bajo el penoco

Trump llamando a Ucrania

| 2026-03-11 00:07:04

“Zelenski, ¿me copia? Aquí Águila Naranja. Cambio.” La escena parece salida de un radio militar en medio del humo del campo de batalla. Durante años fue Ucrania la que enviaba mensajes al aire: “Necesitamos más armas, más defensa, más tiempo”. Pero ahora las frecuencias han cambiado. Desde Washington —y desde medio planeta— la voz llega con un ligero crujido de estática: “Ucrania, ¿nos recibes?” Porque en la guerra moderna el que aprende primero sobrevive. Y Ucrania, empujada por la necesidad, se convirtió en la universidad improvisada de los drones. Mientras otros países disparan carísimos misiles Patriot para cazar aparatos baratos, Kiev aprendió a derribarlos con inteligencia, ingenio y tecnología propia. De pronto todos llaman: Arabia Saudita, Emiratos, Jordania… y también Estados Unidos. “Necesitamos saber cómo lo hacen ustedes”, dicen. Zelenski escucha. Probablemente responde afirmativamente. Después de todo, cuatro años pidiendo ayuda enseñan modales diplomáticos. Pero en algún lugar del mensaje, casi como código entre soldados cansados, también podría escucharse otra frase: “Recibido. Nosotros ayudamos. Pero no olviden quién llevaba tiempo pidiendo refuerzos.”