Tribuna

La Biblia y los misterios arqueológicos

La Biblia y los misterios arqueológicos
Javier Gómez Graterol - Religioso y periodista | Religioso y periodista
| 2026-03-07 08:34:55

Últimamente mi algoritmo, al menos el de YouTube, me ha estado arrojando muchas referencias al hecho del misterio de las construcciones de las antiguas civilizaciones precristianas, especialmente, repito, especialmente Egipto. Se mencionan misterios como los templos de la India, y otros asentamientos de civilizaciones con grandes enigmas respecto al cómo fueron hechos, aún más cuando se supone que fueron tiempos en los que no había tecnología como la actual.

Un aspecto clave de la tecnología es su origen y propósito: Proviene del griego téchnē (arte u oficio) y logía (estudio). Su fin principal es facilitar la vida, aumentar la productividad y adaptar al ser humano a su medio ambiente, y la Biblia, cuando nos habla de las otras civilizaciones lo hace desde el punto de vista de no dejarse seducir por el aparente avance, o prosperidad material. Sencillamente se centra en el mensaje de la Revelación en cuanto a la conducta del hombre frente a Dios y a los suyos, y no le interesa nada sobre el origen del esplendor de cualquier obra hecha por el hombre (Génesis 11, 1-9). Siempre nos remite al hecho de que Yahvé, Dios es el origen de todo, y que Él es proveedor para quien se abandona en Él.

En Génesis (37,1—50.26) se nos narra la historia de José, y de cómo gracias a la intervención de Dios en su vida él llegó a ser el salvador de Egipto y de otros pueblos aledaños durante los anunciados, mediante sueños al Faraón, siete años de hambruna. Dios, mediante José, obrando en Egipto: Es el relato de un pastor que, salido de una civilización menos poderosa, y materialmente inferior, salvó una civilización esplendorosa y avanzada en grado exponencial respecto a lo material, frente a la suya.

La historia de Moisés es la historia de un pueblo esclavizado por Egipto, que logra su libertad mediante la intervención divina de Yahvé. Con Moisés como protagonista de este relato, la Biblia nos hace ver cómo esa nación es humillada por Dios.

En los libros de los Macabeos se habla del conflicto que hubo entre los judíos que quisieron adherirse al régimen imperante, que les alejaba del culto al Dios Vivo y Verdadero, y los Macabeos (duros como el martillo "makebet" en hebreo moderno, "martillo" o "almádena"), quienes se mantuvieron firmes y fieles a Dios , porque el primer grupo, asombrado y tentado por el progreso material de los otros pueblos, decidió intentar parecerse a ellos y copiar sus costumbres (I Macabeos 1, 14; II Macabeos 4, 9; II Macabeos 4, 12), en claro alejamiento y/o renuncia a Dios.

En la actualidad, la tentación ante el esplendor de todas estas edificaciones, y sus grandes misterios, ha estado en elaborar teorías excéntricas, conspiranóicas, que cuestionen toda base de la Revelación hecha por Dios a los hombres, atribuyéndole orígenes extraterrestres más que ultraterrenos.

Sí, el hombre hizo, está haciendo, y hará maravillas asombrosas, algunas dejarán más huella que otras, pero ante todo este esplendor mundano, Jesús nos pregunta: “¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si pierde la vida? ¿O cuánto podrá pagar el hombre por su vida? Porque el Hijo del hombre va a venir con la gloria de su Padre y con sus ángeles, y entonces recompensará a cada uno conforme a lo que haya hecho” (San Mateo 16,26-27). Es decir, Jesús no niega que el hombre puede hacer grandes cosas, pero se pregunta de qué le sirve, y de inmediato nos revela, algo que creemos por fe: su segunda venida.

En poca palabras: El interés de la Biblia es el de narrar la grandeza de Dios, no la del hombre. Ante cualquier misterio arqueológico, no debemos desviar nuestra fe en el Dios vivo y verdadero por creer que civilizaciones con avances arquitectónicos tienen algo mejor que decir que la Revelación en cuanto a la conducta del hombre frente a Dios y frente a los suyos. Y si a teorías conspiranoicas nos vamos: Siempre se ha dicho que toda evidencia arqueológica que evidencie la veracidad de lo que dice la Biblia es convenientemente desaparecida y/o destruida, para proteger intereses oscuros de élites de poder. Dios con nosotros.

Javier Gómez Graterol - Religioso y periodista | Religioso y periodista
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