
La guerra en Medio Oriente entró en su séptimo día con una escalada de ataques iraníes contra países vecinos que albergan bases militares estadounidenses, en respuesta a la ofensiva lanzada por Estados Unidos e Israel contra el régimen de Teherán.
El Ministerio de Defensa de Qatar informó que el país fue blanco de al menos diez drones lanzados por Irán durante la madrugada del viernes. Nueve de ellos fueron interceptados por el sistema defensivo catarí.
Según las autoridades, uno de los drones impactó en una zona deshabitada, sin causar víctimas ni daños de consideración, aunque el incidente elevó la alerta en todo el Golfo Pérsico.
Paralelamente, fuentes de seguridad confirmaron un ataque con drones y misiles contra el complejo aeroportuario de Bagdad, que alberga instalaciones militares y diplomáticas de Estados Unidos.
El ataque provocó un incendio en el aeropuerto y obligó a desplegar ambulancias y equipos de emergencia en la zona, aunque hasta el momento no se ha informado sobre víctimas.
En el norte de Irak, una fuerte explosión también se registró en la ciudad de Erbil, capital de la región autónoma del Kurdistán, donde una columna de humo se elevó desde los pisos superiores de un hotel.
Horas antes, Washington había advertido sobre posibles ataques contra hoteles frecuentados por extranjeros en esa región, lo que incrementó las medidas de seguridad.
En paralelo al aumento de los ataques, las fuerzas kurdas en Irak adquirieron 50 vehículos todoterreno Toyota Land Cruiser en Erbil, en un movimiento interpretado por analistas como un posible preparativo ante una mayor implicación en el conflicto.
La tensión también llevó a Reino Unido a reforzar su presencia militar en la región, con el despliegue de helicópteros de combate en Chipre y aviones de combate Typhoon en Qatar para apoyar tareas defensivas.
Con múltiples actores involucrados y ataques cruzados en varios países, el conflicto amenaza con transformarse en una guerra regional de mayor alcance en Medio Oriente.