
Estados Unidos aseguró que ha atacado más de 3.000 objetivos en Irán y hundido 43 buques de guerra durante la primera semana del conflicto en Medio Oriente, según informó el Comando Central estadounidense (CENTCOM) en un balance preliminar de la denominada Operación Furia Épica.
El reporte militar señala que la ofensiva ha implicado una intensa campaña aérea y marítima destinada a neutralizar infraestructuras estratégicas, sistemas de defensa y capacidades navales de la república islámica.
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, afirmó que las fuerzas estadounidenses avanzan “de manera decisiva” y que el objetivo inmediato es lograr el control del espacio aéreo iraní en un plazo estimado de cuatro a seis semanas.
Según Washington, en apenas seis días la marina iraní quedó severamente debilitada. “Hemos hundido más de treinta barcos y su armada ha sido considerada ineficaz para el combate”, sostuvo la portavoz del gobierno estadounidense.
En paralelo, Israel intensificó sus bombardeos sobre territorio iraní y sobre posiciones vinculadas a Hezbollah en el Líbano, en una ofensiva coordinada que ha elevado la tensión en toda la región.
Uno de los ataques más significativos se produjo en Teherán, donde cerca de 50 aeronaves destruyeron un antiguo búnker vinculado al líder supremo iraní, Alí Khamenei, según reportes militares israelíes.
El presidente estadounidense Donald Trump descartó la posibilidad de enviar tropas terrestres al país persa y calificó como “una pérdida de tiempo” discutir una invasión, al considerar que Irán “lo ha perdido todo”.
“Han perdido su Armada. Han perdido todo lo que pueden perder”, afirmó Trump al referirse al impacto de la campaña militar sobre las capacidades estratégicas del régimen iraní.
Analistas militares señalan que la ofensiva busca debilitar rápidamente las defensas iraníes para consolidar la superioridad aérea y naval de Estados Unidos y sus aliados en la región.
Mientras tanto, el conflicto continúa escalando con ataques y contraataques en varios frentes, aumentando el riesgo de que la guerra se extienda a otros países de Medio Oriente.