
La guerra iniciada tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán comienza a extender sus efectos por todo Medio Oriente y amenaza con involucrar a un número cada vez mayor de países en la crisis.
En Líbano, el pánico se apoderó de los suburbios del sur de Beirut luego de que el ejército israelí pidiera a la población evacuar inmediatamente la zona, considerada un bastión del movimiento chiita Hezbolá.
Las autoridades libanesas informaron que al menos 77 personas han muerto y cerca de 90.000 han sido desplazadas desde el inicio de los enfrentamientos en el país.
En paralelo, el ministro de Finanzas israelí, Bezalel Smotrich, advirtió que el suburbio de Dahiyeh podría sufrir una devastación similar a la registrada en la Franja de Gaza si continúan los ataques de Hezbolá.
El conflicto también comienza a impactar en otros países vecinos. Azerbaiyán puso a sus Fuerzas Armadas en alerta máxima tras un ataque con drones atribuido a Irán, incidente que dejó cuatro personas heridas.
Teherán, sin embargo, negó cualquier responsabilidad en el ataque y acusó a Israel de intentar provocar un conflicto regional para culpar a la República Islámica.
Mientras tanto, potencias occidentales han comenzado a reforzar su presencia militar en la región. Reino Unido anunció el envío de cuatro aviones de combate Typhoon a Catar, mientras Francia autorizó el uso de sus bases en Medio Oriente por parte de Estados Unidos.
La creciente movilización militar y la multiplicación de incidentes en distintos países reflejan el riesgo de que la guerra evolucione hacia un conflicto regional de mayor escala.