
La expansión del conflicto ya deja un saldo humanitario alarmante en la región. En Líbano, los bombardeos israelíes han causado 72 muertos y 437 heridos en menos de tres días, según el Ministerio de Salud libanés.
Israel afirmó haber atacado unos 250 objetivos del grupo chií Hezbolá en el sur y este del país, así como en las afueras de Beirut. La ofensiva se produjo tras ataques de esa milicia en respuesta al asesinato del líder supremo iraní.
En Irán, el Pentágono investiga un bombardeo contra una escuela infantil en Minab que dejó alrededor de 180 muertos, en su mayoría niñas. El secretario de Defensa afirmó que Estados Unidos “nunca ataca objetivos civiles”, pero confirmó una investigación.
La Misión Internacional Independiente de Investigación de la ONU para Irán condenó los ataques de Israel y Estados Unidos, al considerar que contradicen la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional.
El conflicto también golpea la economía global. El tráfico de petroleros por el estrecho de Ormuz se desplomó un 90%, generando preocupación por el suministro energético mundial.
Las navieras Maersk y Hapag-Lloyd suspendieron reservas en varios puertos del Golfo “hasta nuevo aviso”, citando riesgos operativos y de seguridad derivados de la guerra.
China anunció que enviará un emisario especial a Oriente Medio para intentar mediar, mientras insiste en su papel como actor de estabilidad en la región.
Entre muertos, evacuaciones y paralización comercial, la guerra ya desborda el plano militar y amenaza con reconfigurar el equilibrio político y económico en Oriente Medio.