El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, pidió una transformación “urgente” del modelo económico y social del país, en medio del bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos que ha profundizado la crisis energética y humanitaria en la isla.
Durante una sesión del Consejo de Ministros, el mandatario instó a implementar de inmediato las reformas “más necesarias” y planteó dar mayor autonomía a los municipios y al sector privado, además de promover la inversión extranjera en el sector energético y redimensionar el aparato estatal.
El pronunciamiento se produce tras la decisión del Gobierno de Donald Trump de bloquear los envíos de combustible desde Venezuela y aplicar aranceles a los países que suministren petróleo a Cuba, medida que ha aislado a la isla de sus principales fuentes de energía.
La restricción ha derivado en apagones generalizados que prácticamente paralizan la economía. Las autoridades han reducido horarios escolares, suspendido cirugías, limitado el transporte público y restringido la venta de gasolina, obligando a muchos ciudadanos a movilizarse en bicicleta o a pie.
Además, toneladas de alimentos importados permanecen retenidas en puertos por la falta de combustible y divisas, lo que ha disparado los precios y agravado la escasez en un país que ya enfrentaba una de sus peores crisis en décadas.
En su discurso, Díaz-Canel llamó a lograr una “estabilización macroeconómica” y a fortalecer alianzas entre municipios y actores privados, así como a incentivar la inversión de cubanos residentes en el exterior. También pidió incrementar la producción nacional de alimentos, en caída sostenida en los últimos años.
Desde 2021, Cuba ha permitido una apertura limitada al sector privado con la creación de pequeñas y medianas empresas de hasta 100 empleados. Reformas posteriores ampliaron las actividades autorizadas a rubros como construcción, confección, producción de alimentos, desarrollo de software, hotelería y transporte privado.
Sin embargo, expertos advierten que los cambios siguen siendo insuficientes mientras el Estado mantenga un férreo control sobre los principales sectores económicos. Señalan que anteriores intentos de reforma fueron frenados por el temor del Partido Comunista a perder control político.
El economista Ricardo Torres, de la American University, consideró que el discurso presidencial no representa una reflexión profunda sobre las reformas estructurales que requiere el país y lo interpretó como un ajuste limitado para preservar el statu quo.
En la misma línea, el empresario y diputado Carlos Miguel Pérez Reyes afirmó que el planteamiento era “necesario”, pero subrayó la ausencia de un plan concreto con prioridades, responsables definidos y plazos de ejecución.
La presión externa se intensificó después de que Estados Unidos lanzara ataques contra Venezuela e Irán, aliados estratégicos de La Habana. En ese contexto, Trump insinuó que un cambio de poder en Cuba podría estar en la agenda, aunque también mencionó la posibilidad de conversaciones con el Gobierno cubano.
Por su parte, el secretario de Estado, Marco Rubio, hijo de migrantes cubanos y crítico del régimen, declaró recientemente que Washington está dispuesto a observar un proceso gradual de cambios económicos y políticos en la isla. “Cuba necesita cambiar”, afirmó, dejando abierta la puerta a una transición paulatina mientras la crisis continúa profundizándose.