Tribuna

Discernir las señales de Dios

Discernir las señales de Dios
Javier Gómez - Religioso y periodista | Religioso y periodista
| 2026-02-28 00:06:00

Me hicieron esta pregunta en mi grupo de WhatsApp “autismo y espiritualidad”: “en relación al evangelio de hoy, ¿cómo reconocemos las señales de Dios en nuestra vida diaria?”. Me pareció que es una pregunta que no solo quienes son autistas la preguntan así que aquí va la respuesta.

Es importante saber cómo discernir sus señales, ya que, sin saberlo conscientemente, nuestro corazón podría estar caminando de una forma alejada de Él, y podemos estar viviendo de una forma torcida, nada acorde ni en aceptación del modo concreto en el cual Él nos pide que vivamos.

Lo primero que hemos de saber es: Toda nuestra existencia, está sembrada por señales de Dios y que nuestra relación con Él nos lleva a Jesús, quien dijo “Yo soy el Camino” (Juan 14,6). Es importante concienciar que no hay que andar buscando eventos espectaculares: la búsqueda de las señales de Dios es un proceso continuo durante la vida, y cada persona puede experimentarlo de manera única.

Las formas que la Iglesia nos enseña para conocer la voluntad de Dios en nuestras vidas son:

1. Oración: la oración nos ayuda a sintonizarnos con la voz de Dios. Dedicar tiempo para hablar con Él, nos ayuda a pedir y recibir guía y claridad sobre las decisiones.

2. Los sacramentos: La frecuente participación en los sacramentos, especialmente la Eucaristía y la Confesión, nos conecta más íntimamente con la gracia de Dios, aún más porque la Confesión mantiene viva la conciencia, mientras que el pecado puede llegar a adormecerla.

3. La Sagrada Escritura: La lectura de la Sagrada Escritura ofrece luz en momentos de duda y proporciona respuestas a nuestras inquietudes. Esto es un fuerte criterio de discernimiento, puesto que una señal de Dios nunca contradirá las Escrituras ni la Tradición de la Iglesia. Si alguien siente una "llamada" que va en contra del amor al prójimo o de los mandamientos, puede descartarla como una distracción: Dios se confirma a sí mismo a través de su Palabra.

4. Circunstancias: Prestar atención a las situaciones que se presentan en la vida a través de los eventos que nos pasan, por ejemplo, puertas que se nos cierran (para protegernos sin que lo sepamos) y caminos que se abren sin que los hayamos forzado. A veces, los eventos o retos pueden ser señales de que Dios está guiándonos hacia un camino específico. En Dios no hay "casualidad" sino más bien, “providencia”.

La Biblia nos revela, en Romanos 8, 28, uno de los más grandes misterios de Dios: “Por lo demás, sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman; de aquellos que han sido llamados según su designio”. Así que, lo que nos pase que percibamos como malo, visto desde Dios, puede ser algo que Él puso en nuestro camino para nuestro bien y crecimiento en santidad. Lo que muchos llaman coincidencia, el creyente lo llama Providencia.

5. Consejos de otros: Escuchar a personas sabias y de confianza, que también buscan la voluntad de Dios, puede ofrecernos perspectivas que nos ayuden a discernir. Dios suele valerse de causas secundarias para hablarnos, puede ser a través de los demás (Números 22, 21-23), como una frase de un desconocido, un consejo de un amigo que llega justo cuando más se necesitaba, etc.

6. Paz interior: Cuando se está en el camino correcto, se experimenta una paz interior que confirma que se está siguiendo la dirección que Dios quiere para nosotros. San Pablo da la clave en Gálatas 5,22: Si un evento, una palabra o un pensamiento nos otorga sensación de: caridad (amor desinteresado), alegría (no como euforia pasajera, sino como gozo estable), paciencia y bondad. En cambio, si una "señal" produce ansiedad, turbación o soberbia, es muy probable que no provenga del Espíritu, sino del propio ego o de influencias externas.

7. Buscar espacios para orar y pensar: En nuestra búsqueda no hemos de desesperar, y hemos de rechazar recurrir a adivinos, magia, astrólogos, brujos o videntes, la Biblia nos advierte de eso, y nos pone como ejemplo el trágico fin de Saúl al haber recurrido a la adivina de Endor. 1 Samuel 28 narra cómo el desesperado primer rey de Israel, tras sentirse abandonado por Dios, y ante la amenaza filistea, consulta ilegalmente a una nigromante para invocar al profeta Samuel. Por tan abominable falta, el espíritu anunció la muerte de Saúl y sus hijos, subrayando las trágicas consecuencias de su desobediencia. Espero entonces, querido lector, que estos criterios te ayuden a una mejor comprensión de la voluntad de Dios en tu vida. Dios con nosotros.

Javier Gómez - Religioso y periodista | Religioso y periodista
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