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Sin gobernabilidad parlamentaria

Sin gobernabilidad parlamentaria
Juan Carlos Ferreyra Peñarrieta - Comunicador social | Comunicador social
| 2026-02-27 08:04:07

Se cumplieron 100 días desde que el presidente Rodrigo Paz asumió el poder de la nación, con acciones positivas y negativas. En lo positivo, la eliminación de la subvención a los carburantes, el establecimiento de nuevos precios y la desaparición de las filas interminables de movilidades en las estaciones de servicio. En lo negativo, hasta ahora sigue gobernando mediante decretos supremos, sin poder conseguir gobernabilidad parlamentaria, lo cual es esencial para un gobierno que fue elegido democráticamente mediante el voto ciudadano.

El actual gobierno está tropezando con la misma piedra que tropezó el gobierno masista de Luis Arce, que lo antecedió; es decir, la falta de gobernabilidad en la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP). Grave error político que le costó muy caro durante su gestión presidencial, llegando a afectar su propia gobernabilidad y la aprobación de leyes referidas a créditos internacionales que, en su momento, hubiesen sido decisivos para paliar la crisis económica en la cual nos dejó sumergidos como país el gobierno corrupto masista arcista.

El gran desafío que tiene el presidente Rodrigo Paz para las próximas semanas es, justamente, conseguir mediante negociaciones políticas en la ALP esa gobernabilidad parlamentaria que le permita gobernar el país mediante leyes y no mediante decretos supremos. No hay que olvidar que gobernar mediante estos últimos instrumentos jurídicos es similar a gobernar mediante decretos-leyes en un gobierno de facto militar, sin la existencia de un parlamento.

Se nota que al actual presidente le está faltando contar con un equipo político negociador, tanto al interior de la ALP como desde el propio Órgano Ejecutivo, para poder llegar a acuerdos con las distintas bancadas que ahora conforman el primer poder del Estado. Rodrigo Paz sabe que su bancada del PDC, más Unidad Nacional de Doria Medina, no es sólida ni tampoco suficiente para tener, por lo menos, una mayoría parlamentaria, y mucho menos alcanzar los dos tercios para gobernar con holgura y tranquilidad los restantes cinco años de su mandato.

No le queda otro camino que llegar a acuerdos políticos con Alianza Libre de Tuto Quiroga y SÚMATE de Manfred Reyes Villa, para poder así conseguir los dos tercios que necesita, en primer lugar, para reformar la Constitución Política del Estado (CPE) y luego aprobar o reformar leyes como, por ejemplo, la Ley de Hidrocarburos, la Ley de Electricidad, la Ley de Minería y la Ley de Inversiones, entre otras.

Precisamente por no tener esa mayoría parlamentaria, el gobierno actual aún no puede ni siquiera modificar la Ley del Presupuesto General de la Nación 2026, aprobada en la gestión parlamentaria masista (evista-arcista), por lo que el presidente Paz sigue gobernando con ese presupuesto mal concebido. De seguir así, estará siguiendo los pasos de su antecesor, Luis Arce, al implorar mediante discursos que le aprueben leyes o créditos internacionales en beneficio de su gestión gubernamental.

Sin pactos políticos, el gobierno actual no tendrá gobernabilidad plena y su gestión presidencial se le hará cuesta arriba. No basta con decir: “Yo soy el presidente del país y puedo gobernar sin problema alguno”. No, señor presidente Rodrigo Paz, usted sabe muy bien que, a la hora de dirigir un país, también se lo debe hacer de la mano con el parlamento. Sin gobernabilidad parlamentaria, un gobierno no es plenamente democrático, por más que haya sido elegido a través del voto ciudadano.

También es urgente que el presidente resuelva cuanto antes sus diferencias políticas con su acompañante de fórmula, el actual vicepresidente y presidente nato de la ALP, Edman Lara. Cabe recordar que la segunda autoridad del país, al interior de la ALP, es un operador político del gobierno que está al mando de la nación. Y, según la Constitución Política del Estado (CPE), el vicepresidente tiene las atribuciones de coordinar las relaciones entre el Órgano Ejecutivo, la ALP y los gobiernos autónomos, así como coadyuvar con el presidente del Estado en la dirección de la política general del gobierno central.

Sin acuerdos o pactos políticos parlamentarios, el actual gobierno nacional está arando en el desierto. No tendrá frutos más adelante ni tampoco podrá cumplir con las ofertas electorales que hizo a la población durante su campaña política para las elecciones generales en primera y segunda vuelta del año pasado, siendo una de ellas el 50/50 para las regiones en el marco de las autonomías.

Juan Carlos Ferreyra Peñarrieta - Comunicador social | Comunicador social
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