
El nuevo arancel global del 15% impuesto por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, entró en vigor este martes como alternativa temporal del republicano después de que la Corte Suprema invalidara gran parte de su esquema de gravámenes.
Trump hizo el anuncio el pasado viernes en una
rueda de prensa en la Casa Blanca, donde criticó la "ridícula"
decisión de la Corte Suprema que invalidó por seis votos contra tres los
aranceles "recíprocos" y otras medidas tomadas bajo la Ley de Poderes
de Emergencia Económica Internacional (IEEPA) de 1977, base de la política
arancelaria del republicano.
Inicialmente, el Mandatario anunció una tasa
del 10%, que incrementó hasta un 15% un día después, como parte de las
“poderosas alternativas” con las que dice contar tras el revés servido por la
alta corte.
El fallo del Supremo y la respuesta de Trump
causaron incertidumbre entre los socios comerciales de EEUU, sobre todo
aquellos que negociaron tarifas preferenciales en medio de la guerra comercial.
Países como Brasil, entre los más afectados
por los gravámenes ahora suspendidos, han valorado como "positivo" el
nuevo arancel global que los equipara al resto.
La nueva tarifa, aplicada bajo la sección 122
de la Ley de Comercio de 1974, comienza a aplicarse desde la medianoche de este
martes y estará vigente por unos 150 días, técnicamente hasta el próximo 23 de
julio. Después de esto solo podrá ser prorrogada por el Congreso.
Según detalló la Casa Blanca, están exentos de
este recargo productos agrícolas como carne de res y tomates, medicamentos,
minerales críticos y metales para monedas, ciertos productos energéticos y
aeroespaciales, donaciones y equipaje relacionado.
Tampoco serán afectados por esta tarifa
sectores ya gravados por la Administración Trump fuera del paraguas de la IEEPA
y por lo tanto no incluidos en el fallo de la corte, entre ellos el 50 % al
acero, aluminio y sus derivados, además de los incluidos en el tratado T-MEC
con Canadá y México, entre otros.
El dictamen del Supremo afecta a los llamados
gravámenes "recíprocos" impuestos por Trump a los socios comerciales
de la mayor economía del mundo con el objetivo de "reducir el déficit
comercial", además de los aranceles adicionales del 25 % a México y a
Canadá para presionar a estos países a frenar el flujo de fentanilo.
También queda invalidado el aumento hasta un
50% los aranceles a Brasil y la India como represalia por el enjuiciamiento a
su aliado el expresidente brasileño Jair Bolsonaro, y la compra de crudo ruso,
respectivamente.
Además, da marcha atrás a los aranceles
ordenados a finales de enero por Trump sobre los países que suministraran crudo
a Cuba, en pleno bloqueo petrolero de Washington sobre La Habana, pese a que la
Casa Blanca podría imponer nuevas medidas para mantener la presión económica.
Aunque en un primer momento el dictamen sobre
IEEPA también implicaba la reactivación de la exención arancelaria sobre los
envíos "de minimis" de mercancías de escaso valor, en una orden ejecutiva
separada Trump "reafirmó y continuó" esta medida, que tiene serias
repercusiones para el comercio electrónico, especialmente para las plataformas
chinas Temu y Shein.
EE.UU. seguirá pues cobrando aranceles a estos
productos, "incluidos los bienes enviados a través del sistema postal
internacional, que también estarán sujetos al impuesto de importación temporal
impuesto bajo la sección 122", según la Casa Blanca.
De acuerdo con la sección 122 de la Ley de
Comercio de 1974, estos gravámenes solo podrán ser extendidos por el Congreso,
mínimamente controlado por los republicanos y más dividido que nunca, donde los
demócratas tratan de ejercer toda la presión que pueden a pesar de ser minoría
en ambas cámaras.
El líder demócrata en el Senado, Chuck
Schumer, anunció este lunes que su partido "bloqueará cualquier intento de
extender estos aranceles perjudiciales cuando expiren este verano".
"Los aranceles globales del 15 % de
Donald Trump seguirán encareciendo los precios y haciendo la vida insostenible
para millones de estadounidenses", dijo Schumer.