Editorial

Trump tenía razón

Las advertencias de Donald Trump han sido sistemáticamente ridiculizadas como exageraciones o gestos de retórica electoral. Hoy, la realidad ha terminado por darle la razón. México ha demostrado ser...

Editorial | | 2026-02-24 07:22:53

Las advertencias de Donald Trump han sido sistemáticamente ridiculizadas como exageraciones o gestos de retórica electoral. Hoy, la realidad ha terminado por darle la razón. México ha demostrado ser, en los hechos, un narcoestado donde el crimen organizado no solo desafía al Estado, sino que lo somete, lo condiciona y lo obliga a reaccionar como una autoridad secundaria frente al verdadero poder ejercido por los carteles.

La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, no fue el triunfo del Estado que el gobierno quiso presentar, sino la evidencia más brutal de su fragilidad. La reacción inmediata del cartel fue devastadora: decenas de militares muertos, centenares de bloqueos, ciudades paralizadas, aeropuertos colapsados y regiones enteras sumidas en el terror. Un solo hombre cayó, pero el país entero tembló. Ese es el verdadero indicador del poder.

Cuando una organización criminal puede paralizar más de 20 estados, incendiar carreteras, suspender clases y obligar a la población a encerrarse en sus casas, estamos ante algo más que delincuencia. Estamos ante una estructura paralela de poder que rivaliza directamente con el Estado.

Este escenario es el resultado directo de años de permisividad política. La estrategia de “abrazos, no balazos” impulsada por Andrés Manuel López Obrador permitió que los carteles se fortalecieran militar, financiera y territorialmente. Bajo su administración, el crimen organizado no fue derrotado: fue tolerado.

El resultado es evidente: carteles con capacidad militar comparable a ejércitos regulares, redes financieras globales y presencia en más de 40 países. Organizaciones que controlan territorios, economías locales y, en muchos casos, instituciones enteras mediante corrupción e intimidación. No es una exageración afirmar que el narcotráfico se convirtió en el primer poder real en vastas regiones del país.

En este contexto, la intervención internacional deja de ser una opción ideológica para convertirse en una necesidad estratégica. La caída de “El Mencho” fue posible gracias a inteligencia proporcionada por Estados Unidos, lo que confirma una verdad incómoda: sin el apoyo estadounidense, el Estado mexicano carece de la capacidad necesaria para enfrentar por sí solo a estas estructuras.

Trump entendió antes que nadie que el narcotráfico ya no es un fenómeno criminal aislado, sino una amenaza transnacional con capacidad de desestabilizar países enteros. Su decisión de designar a los carteles como organizaciones terroristas no fue un exceso retórico, sino un reconocimiento realista del nivel de amenaza.

México representa ahora el frente más crítico de esta guerra. La violencia desatada tras la caída de un solo líder demuestra que el problema no es un individuo, sino una estructura profundamente arraigada. Los carteles no son simples organizaciones criminales: son sistemas de poder alternativo que tiene dominado el continente.

Trump entendió antes que nadie que el narcotráfico ya no es un fenómeno criminal aislado, sino una amenaza transnacional con capacidad de desestabilizar países enteros. Su decisión de designar a los carteles como organizaciones terroristas no fue un exceso retórico, sino un reconocimiento realista del nivel de amenaza.