Tribuna

La oposición política y su impacto en la democracia

La oposición política y su impacto en la democracia
Mario Malpartida - Periodista | Periodista
| 2026-02-19 07:16:12

¿Para qué está la oposición política? Se dice que está para oponerse radicalmente a las decisiones del gobierno de turno. En sentido amplio, opositor político es aquella persona que no es gobierno y que ejerce resistencia al accionar de las mayorías o, en todo caso, protege de manera intransigente los derechos de las minorías.

Se piensa, por otro lado, que su misión no es solo “decir no”; al ser parte esencial de la democracia, tiene el deber de perfeccionar las decisiones públicas y defender la institucionalidad. Puesto que en los últimos períodos presidenciales la oposición boliviana fue destruida, y oposición era sinónimo de subversión, en tiempos de democracia plena se necesita reaprender a ser opositor, reinsertarse en la vida civil, donde existe libertad.

Se supone que una oposición parlamentaria debe actuar en nombre de esa población que votó diferente; representa a los ciudadanos que también gozan del derecho de criticar, disentir y fiscalizar. De cualquier manera, el gobierno actual de centroizquierda tiene conceptos distintos de políticas públicas respecto a los neosocialistas, libertarios, indefinidos y neoliberales.

De ahí que la cuestión se torne compleja, pues, a pesar de esa oposición estatista y de la otra, de distinto linaje, que defiende resueltamente la visión privada, la gobernanza tiene que mejorar en todo sentido las condiciones del país. Y en ese propósito, ¿a cuál le corresponde la iniciativa: al gobierno, como responsable de la gestión, o a la oposición, que debiera ser propositiva? Es un detalle que falta resolver en el corto plazo.

¿Cómo tiene que ser un buen opositor? Depende de cómo se entienda el objetivo que se persiga: rechazar, demorar, boicotear, votar en contra… o negociar, mejorar las condiciones y equilibrar los intereses en juego.

El análisis tiene varios puntos de vista. Para comenzar, ¿qué quiere decir la reiterada expresión “oposición constructiva”? ¿Cuál es el contenido de esta declaración exculpatoria y abstracta? ¿Cómo sería, por ejemplo, en el asunto entre privatizar o nacionalizar? ¿Aplicar medidas de shock económico o hacerlo gradualmente?

Un analista ecléctico y de buen corazón diría: buscar el acuerdo de la mayoría, al mismo tiempo que reducir las objeciones de la minoría, desde una posición de diálogo, porque ninguno puede negar la presencia de realidades comunes. Es una sugerencia estimulante, pero surge la pregunta: ¿cómo llegar a la acción y hacerla efectiva?

Hablando del nuevo gobierno y del parlamento, la oposición política pudo ser más controlable, porque los votos de parlamentarios de tres brigadas afines son suficientes para conseguir los dos tercios: otra vez, un simulacro de oposición. Empero, uno de los jefes del partido opositor, además de involucrarse en el Poder Ejecutivo, hizo lo posible para dejar afuera al neoliberal, quien, con ese revés, aumentó su obstrucción activa.

Otro aspecto del análisis son las próximas elecciones subnacionales, cuyo resultado hará más visible a la oposición política, tanto en perspectiva geográfica como en impacto geopolítico interno. Y, desde luego, se suma la izquierda extremista conspiradora, así como la oposición violenta que se mostró efectiva y arrogante hasta conseguir la abrogación del Decreto Supremo 5503.

Mario Malpartida - Periodista | Periodista
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