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Mantuvieron arrestado durante 10 horas al expríncipe Andrés

La detención del hermano del rey Carlos III, acusado de conducta inapropiada en cargo público, profundiza la mayor crisis reciente de la monarquía británica

Internacional | Agencias | 2026-02-19 23:22:00

El expríncipe Andrés de Inglaterra fue liberado este jueves tras permanecer más de diez horas detenido por la policía británica, acusado de conducta inapropiada en cargo público por sus presuntos vínculos con el fallecido financiero estadounidense Jeffrey Epstein, condenado por delitos sexuales. La detención se produjo en su residencia de Sandringham, en Norfolk, en una operación policial que ha sacudido a la familia real y al país.

El arresto tuvo lugar a las ocho de la mañana, cuando al menos seis vehículos policiales irrumpieron en el complejo donde reside el hermano menor del rey Carlos III. El expríncipe, que cumplía ese mismo día 66 años, fue trasladado a una comisaría para ser interrogado en el marco de una investigación en curso.

La policía de Thames Valley confirmó la detención de “un individuo de unos 60 años bajo sospecha de conducta inapropiada en un cargo público”, sin mencionar su nombre, aunque precisó que se realizaban registros en domicilios de Berkshire y Norfolk como parte de la operación.

El rey Carlos III reaccionó mediante un comunicado en el que expresó su “profunda preocupación” por las acusaciones contra su hermano y subrayó que “la ley debe seguir su curso”, evitando hacer más comentarios sobre el proceso judicial y reafirmando el compromiso de la familia real con sus deberes institucionales.

La investigación se basa en una nueva serie de documentos publicados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, que revelan la estrecha relación entre Andrés y Epstein, así como presuntas actuaciones irregulares que habrían tenido lugar durante el periodo en que el expríncipe se desempeñó como enviado especial para el Comercio Internacional.

Entre las pruebas figura un correo electrónico de 2010 en el que Andrés habría compartido información económica confidencial del Gobierno británico con Epstein, incluyendo datos sobre relaciones comerciales con Hong Kong y Singapur. Según los investigadores, esta filtración podría constituir un delito grave vinculado al uso indebido de un cargo público.

Los documentos también incluyen fotografías y mensajes que refuerzan la presunta cercanía entre ambos, así como referencias a encuentros organizados por Epstein con mujeres jóvenes. Las autoridades investigan además posibles conexiones entre vuelos utilizados por el financiero y el territorio británico, en los que el expríncipe habría tenido algún grado de participación.

Andrés ha negado todas las acusaciones en su contra, tanto las relacionadas con la supuesta filtración de información como aquellas que lo vinculan con el tráfico sexual de menores organizado por Epstein, quien fue hallado muerto en su celda en Nueva York en 2019.

El caso revive también el acuerdo extrajudicial alcanzado en 2022 entre el expríncipe y Virginia Giuffre, una de las principales denunciantes de Epstein, quien lo acusó de abuso sexual cuando era menor de edad. El acuerdo, multimillonario, evitó un juicio pero no disipó el escándalo público.

Familiares de Giuffre reaccionaron al arresto afirmando que la detención representa un alivio tras años de denuncias. “Nadie está por encima de la ley, ni siquiera la realeza”, declararon a medios estadounidenses tras conocer la noticia.

El expríncipe ya había sido apartado de la vida pública en octubre pasado, cuando el rey Carlos III le retiró sus títulos, privilegios y responsabilidades oficiales, en un intento de proteger la imagen de la monarquía frente al creciente escándalo.

La detención y posterior liberación de Andrés marca un punto de inflexión en una crisis que amenaza la estabilidad institucional de la familia real británica y podría tener consecuencias judiciales y políticas de largo alcance, en un contexto de creciente presión pública por transparencia y rendición de cuentas.

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