Bajo el penoco

Pastores y ovejas

| 2026-02-17 00:10:00

La noticia del pastor que engañó y se aprovechó de sus fieles —magnificada hasta el morbo por algunos medios, vuelve a poner en escena un fenómeno antiguo con ropaje moderno. No es el primero ni será el último en instrumentalizar la fe para fines oscuros. Lo preocupante no es solo el caso, sino el clima cultural que lo hace posible y rentable. El problema no sólo los pastores. Son cada vez más personas, especialmente jóvenes, que buscan amarrarse a un chamán, gurú, secta, sugar daddy, coach espiritual, influencer, trader de criptos, mentor financiero, sanador cuántico, predicador digital y a cualquier charlatán que aparezca. En un mundo que ha perdido referentes sólidos y donde se predica el relativismo, la identidad se ha debilitado y crece la tentación del atajo. Se entregan a promesas rápidas y discursos seductores que ofrecen éxito, amor, salud o iluminación instantánea. Detrás suele haber manipulación emocional, dependencia y un negocio montado sobre el vacío y la urgente necesidad de pertenecer.