Bajo el penoco

La magia del Carnaval

| 2026-02-14 08:41:55

La magia del carnaval boliviano no está en los disfraces ni en la música que inunda las calles. Está en algo más profundo: en esa tregua invisible que se concede Bolivia a sí misma. En un país donde casi nada logra consenso, el carnaval se convierte en el raro espacio de acuerdo colectivo. Quienes bailan y quienes no lo hacen, quienes celebran con devoción y quienes prefieren el descanso o el turismo, todos coinciden en algo esencial: es un tiempo distinto. Durante esos días se suspenden, al menos simbólicamente, las tensiones. No hay bloqueos ni trincheras ideológicas; hay abrazos, risas y reencuentros. El orden y el caos conviven sin destruirse. La sociedad se desarma, se permite el exceso controlado, la emoción abierta, la risa franca. Esa es la verdadera magia: la capacidad de reencontrarnos como comunidad. El carnaval nos recuerda que, pese a las diferencias, compartimos un mismo pulso. Después volverán las disputas, pero también la memoria de que es posible coincidir.