Edman Lara ya no solo protagoniza una telenovela política: ahora también canta despecho. Primero fue la etapa “Paquita la del Barrio”: reproches directos, frases duras, acusaciones abiertas y un tono de “me hiciste y te lo digo de frente”, muy en la línea del “me estás oyendo, inútil”. Lara apuntó a Rodrigo Paz reclamándole silencio, decisiones y decretos, como quien convierte la política en catarsis pública. Pero el libreto cambió. Hoy Lara suena más a “Pimpinela”: ya no hay insulto frontal, sino ruptura escenificada. “Yo a lo mío, tú a lo tuyo” es un clásico del dúo argentino: separación, distancia y cada uno por su camino, aunque el drama siga latente. No hay reconciliación, pero tampoco grito; hay despedida con micrófono. El problema no es sentimental. No es que a Lara le falle el corazón, le falla la cabeza política. Confunde Estado con escenario y gestión con canción. Tal vez no está para el drama ni para el canto, sino para una evaluación más seria de su equilibrio y su rol. Porque gobernar no es actuar, y mucho menos desvariar.