La lectura habitual no solo enriquece nuestra cultura, sino que también beneficia nuestra salud cerebral y prolonga la vida, según evidencia científica publicada recientemente por National Geographic.
Un estudio de la Universidad de Yale, que siguió durante 12 años a más de 3.600 adultos mayores de 50 años, reveló que quienes leían regularmente vivieron en promedio 23 meses más que los que no hacían. Este resultado se mantuvo incluso controlando factores como educación, ingresos o estado de salud.
Según expertos, parte de este efecto se debe a las conexiones sociales y emocionales que genera la lectura, sobre todo de ficción, que permite practicar mentalmente relaciones y emociones aun en soledad. Asimismo, este pasatiempo induce un estado mental similar a la meditación, lo que reduce el estrés, un factor que acelera el envejecimiento.
Protección para al cerebro
Los beneficios de la lectura van más allá de alargar la vida, ya que se ha observado que puede proteger al cerebro del deterioro cognitivo. Investigaciones han vinculado actividades estimulantes, como la lectura, con tasas más lentas de declive mental y menor impacto de enfermedades degenerativas como el alzhéimer.
De acuerdo con los especialistas, leer puede estimular múltiples áreas del cerebro, como el lenguaje, la atención, la memoria y la imaginación, lo que fortalece la "reserva cognitiva con el tiempo", que permite al cerebro compensar daños relacionados con la edad. También se ha descubierto que la lectura mejora la memoria de trabajo y, a largo plazo, la velocidad de procesamiento y la capacidad de reconocer emociones basándose en la empatía.
¿Cómo leer más?
Los expertos recomiendan hacer de la lectura un hábito regular, aunque sea entre 10 y 30 minutos al día, y elegir libros que realmente interesen, para obtener los mayores beneficios para la salud física y mental. Los audiolibros también aportan beneficios similares.