
El Real Madrid aprovechó la ocasión para trasladar la presión al Barcelona y colocarse líder provisional. Lo hizo con un partido excelente, serio y solidario, en un campo complicadísimo, el del tercer clasificado. Fue Mbappé quien tradujo la superioridad blanca con un doblete en una segunda parte notable, con un equipo que crece con Álvaro Arbeloa. El Villarreal, temible en LaLiga, se sobrepuso a la fatalidad de la grave lesión de Foyth y estuvo en partido mientras Parejo y Gerard Moreno tuvieron energía. Sin ellos, no encontró rutas fiables el equipo amarillo para crear problemas a Courtois.
A veces una igualada sin goles puede ser divertida. Villarreal y Real Madrid ofrecieron un primer tiempo eléctrico, sin tregua. Agotador en el ida y vuelta incluso para el espectador. Marcelino apostó por Pau Navarro en el costado derecho para medirse a Vinicius, y por Gerard Moreno en el enganche, con Pape Gueye y Parejo en la sala de máquinas. Las jugadas mejoraban cada vez que la pelota pasaba por ese trío, con Moleiro menos preciso que de costumbre. Tampoco estuvo seguro de inicio Renato Veiga, que falló en un par de entregas para hacer buena la presión del Madrid. Destacó en ese apartado Mastantuono, algo que empieza a ser habitual.
Llegó la primera ocasión de mérito, una buena acción de Güler al irse de dos en la derecha, y después la fatalidad. Se rompió Foyth, pinta de Aquiles y de temporada acabada para el bravo central argentino. Entró Rafa Marín, carne de cantera blanca, y avisó después Moleiro al interceptar un pase temerario de Vinicius, pero no explotó su buena posición. Al brasileño le faltó finura y volvió a protestar mucho, con y sin razón. Eso sí, participó bastante, como en una pared corta que Mbappé remató duro pero centrado.
Vini cerró el primer tiempo rozando la amarilla por sus gestos insistentes, antes de rozar el palo y el gol con un remate cruzado, otra vez en presión de Güler, el mejor futbolista blanco en ese tramo. Y pudo marcar Pape Gueye al ganar la espalda a Camavinga y plantarse en la frontal solo. El campeón de África pudo coronar su semana fantástica, pero se le fue junto al palo.
El Madrid volvió de la pausa con un punto más de ritmo y de juego. Cocinó un ataque largo el equipo blanco hasta llegar a la izquierda, a Vinicius, que esta vez sí se escapó de Pau Navarro, centró atrás, despejó en corto Pape Gueye y Mbappé rebañó la pelota para colocar bajo las piernas de Luiz Junior. 0-1. Con la ventaja asomó el Madrid del inicio de temporada. Agresivo en la presión. Con Huijsen y Asencio saltando a campo contrario para robar. El central canario sirvió incluso un par de pases largos excelentes, uno a Vinicius que sirvió a Bellingham pero el inglés no pudo resolver en el área.
El Villarreal acusó la desventaja y tardó en responder. Lo hizo a través de Parejo y Gerard Moreno, primero con una asociación larga que el catalán no pudo precisar con la volea. Después, en la mejor ocasión amarilla, ejecutaron una falta de pizarra desde el lado izquierdo. Sirvió en raso Parejo, Gerard aprovechó el arrastre de sus compañeros y remató solo, más cerca incluso que un penalti. Cuerpo atrás. Arriba.
Marcelino metió cambios para refrescar el ataque, y tiene un plantillón. Primero Oluwaseyi y Pépé, después Ayoze y Partey. Casi medio equipo renovado para buscar al menos la igualada. Respondió bien el Madrid, que mejora a nivel colectivo e individual. Tuvo mucho la pelota, y cuando la perdió no consintió posesiones largas del Villarreal que le encajonaran en su área.
Estuvo valiente en los cambios Arbeloa. Metió a Gonzalo y Brahim, pero no retiró a Vinicius ni Mbappé. Los dos reemplazos se aplicaron con intensidad para recuperar la pelota. Sólo temió el equipo blanco por el empate en un par de lances puntuales. En un resbalón de Asencio que hizo que la pelota tocara en cadera y brazo (estaba fuera del área), y en una pérdida absurda de Camavinga, que se había ajustado en la recuperación. No aprovechó Moleiro, y sí lo hizo la delantera blanca. Vinicius sirvió a Mbappé, el galo tiró al bicicleta y Pedraza, que había hecho un partidazo, acabó llegando tarde al cruce. Penalti. Lo lanzó Kylian, con Brahim mirando atento en el verde. Lo transformó a lo Panenka. Normal que al final se abrazara el 10 con Díaz, como asumiendo la travesura. Cierre a una victoria de equipo sólido, fiable, lo que apuntaba a ser el Madrid en el inicio de Liga, con otro entrenador. El fútbol es así de caprichoso.