
Marruecos se clasificó a la final de la Copa de África tras imponerse a Nigeria en una dramática tanda de penales, luego de un empate sin goles en el tiempo reglamentario y la prórroga. Con mejor juego y mayor iniciativa, los Leones del Atlas justificaron su pase y ahora disputarán el título frente a Senegal.
El partido fue intenso y equilibrado, aunque con pocas ocasiones claras. Nigeria planteó un duelo paciente, consciente de que la presión recaía sobre el anfitrión, mientras Marruecos intentó asumir el protagonismo sin lograr romper el cerrojo defensivo rival. El ambiente en Rabat fue asfixiante, con un estadio volcado que empujó a los locales y presionó cada posesión nigeriana.
Brahim Díaz fue uno de los jugadores más desequilibrantes del encuentro. Siempre participativo, tuvo las opciones más claras para Marruecos —un remate que rozó el palo y un cabezazo desviado— y provocó varias infracciones que frenaron su constante movilidad. Exhausto por el esfuerzo, el atacante tuvo que dejar el campo en el minuto 107 de la prórroga.
Nigeria apostó a su potencia física y al peligro de su tridente ofensivo integrado por Victor Osimhen, Ademola Lookman y Akor Adams. Sin generar ocasiones netas, su presencia mantuvo en alerta permanente a la defensa marroquí, respaldada por un sólido mediocampo.
La segunda parte y el tiempo extra mantuvieron la misma tónica: mucho desgaste, tensión y escasas llegadas. Un posible penalti por mano y un disparo de Abde fueron las acciones más destacadas antes de que el pase se definiera desde los doce pasos.
En la tanda, el gran héroe fue Yassine Bono. El exarquero del Sevilla atajó dos penales y se convirtió en la figura decisiva de la noche. Gracias a su actuación, Marruecos selló su clasificación y el domingo buscará el título continental frente a Senegal.