Bajo el penoco

Geopolítica boliviana

| 2026-01-14 06:55:42

En tiempos en los que la palabra geopolítica se repite hasta el cansancio, Bolivia también parece estar reconfigurando su propio tablero interno. Algunos analistas observan con suspicacia la facilidad con la que el Gobierno cedió frente a la Central Obrera Boliviana (COB), permitiéndole “ganar” un conflicto que, en otros momentos, habría sido impensable. La pregunta es inevitable: ¿fue torpeza o cálculo? Durante los últimos 30 años, la COB fue un actor social debilitado, con escasa capacidad real de movilización. El verdadero poder popular y político lo ejercieron los cocaleros del Chapare, con Evo Morales como interlocutor central, financiado y sostenido por una estructura mucho más robusta. Hoy, sin embargo, Morales está atrincherado, temeroso, y el Gobierno parece haber cambiado de eje. La hipótesis es inquietante: desplazar al Chapare como núcleo del conflicto y convertir a la COB en el nuevo antagonista funcional. Un enemigo más predecible, más negociable, históricamente convivible. Si esta lectura es correcta, Bolivia estaría transitando una geopolítica interna distinta: del poder cocalero a una central sindical domesticable, preparando un nuevo escenario político donde Evo y los cocaleros pasen a la marginalidad.