Bajo el penoco

La película de siempre

| 2026-01-11 08:33:08

Lo que hoy vive Bolivia no es una sorpresa ni un hecho aislado. Es una escena repetida hasta el cansancio: bloqueos, carreteras cerradas, un país paralizado, pérdidas millonarias y una población rehén de disputas que no provocó. Esta película ya la vimos demasiadas veces y siempre termina igual, con los más humildes pagando el precio. De hecho, sabíamos lo que iba a ocurrir desde el momento en que cualquier gobierno —este u otro— intentase poner orden, frenar el caos y tocar los privilegios de mafias políticas y corporativas que han vivido del Estado durante décadas. Se trata de una respuesta automática caracterizada por el chantaje, la presión y el bloqueo sistemático del país. No se trata de adivinación, sino de experiencia histórica. En Bolivia, cada intento de normalización despierta el sabotaje organizado de quienes se benefician del desorden. Resulta evidente que aún no ha llegado la hora de imponer el principio de autoridad, aunque queda la esperanza, que el nuevo gobierno decida cambiar de película, una que tenga un final feliz.