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En Irán queman mezquitas; el país vive las mayores protestas desde la caída del sha en 1979

Por primera vez desde las protestas de 2009, amplios sectores de la población parecen coincidir en torno a una figura opositora: Reza Pahlavi, hijo del último sha, quien el 6 de enero llamó desde el exterior a una movilización masiva.

Foto: EFE
Internacional | Brújula | 2026-01-09 23:20:00

Las protestas que sacuden a Irán desde fines de diciembre se han convertido en las más extensas desde la caída del sha en 1979, dijeron algunos observadores internacionales. Lo que comenzó como movilizaciones aisladas el 28 de diciembre se transformó, en menos de dos semanas, en concentraciones de cientos de miles de personas en todo el país.

Por primera vez desde las protestas de 2009, amplios sectores de la población parecen coincidir en torno a una figura opositora: Reza Pahlavi, hijo del último sha, quien el 6 de enero llamó desde el exterior a una movilización masiva. Aunque su figura genera adhesiones y rechazos –especialmente en regiones kurdas y azeríes–, su convocatoria fue seguida por las mayores concentraciones registradas hasta ahora.

El sha fue depuesto en 1979, cuando se impuso la Revolución Islámica, cuyo primer líder fue el ayatolá Ruhollah Jomeini.

El actual líder supremo iraní, ayatolá Alí Jamenei, advirtió el viernes que las autoridades no retrocederán frente a la expansión de las protestas, en medio del segundo día de un apagón nacional de internet.

Las manifestaciones se iniciaron en pueblos y ciudades intermedias y luego se extendieron a los principales centros urbanos, incluida Teherán. Las autoridades reconocen que las protestas han afectado a las 31 provincias del país. A las protestas asisten jóvenes desempleados, mujeres contrarias a las normas de la sharía (reglas religiosas musulmanas) y sectores de clase media que hasta ahora habían permanecido al margen.

En la capital, multitudes corearon consignas contra Jamenei, de 86 años. En otras zonas de Teherán, funcionarios reportaron incendios de mezquitas, seminarios religiosos, bancos y comisarías.

En Mashhad, la segunda ciudad del país y bastión tradicional de los sectores más duros del régimen, las concentraciones fueron de tal magnitud que incluso el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó en redes sociales que los manifestantes habían tomado el control de la ciudad, recordó The Economist.

Este viernes, Jamenei endureció su discurso y atribuyó toda la protesta a una supuesta conspiración instigada desde el exterior. Las restricciones al acceso a internet es una medida que organizaciones de derechos humanos consideran un paso previo a una represión más severa. Estas organizaciones informaron que al menos 62 personas han muerto y más de 2.000 han sido detenidas desde el inicio de las movilizaciones.

El trasfondo económico aparece como uno de los principales motores del descontento. El propio presidente iraní, Masoud Pezeshkian, admitió que el país enfrenta una profunda crisis del costo de vida.

The Economist agregó que la escasez de electricidad y agua se suman problemas de abastecimiento de alimentos y bienes básicos en varias provincias. La moneda nacional, el rial, continúa depreciándose, lo que ha llevado a comerciantes a retener productos para evitar venderlos a pérdida. Según estimaciones citadas por analistas, cerca del 30% de la población vive actualmente en situación de pobreza.

A nivel internacional, el debilitamiento de la posición del régimen también ha alimentado la percepción de vulnerabilidad interna. En los últimos dos años, ataques israelíes han afectado a aliados regionales de Irán y, durante una campaña aérea el año pasado, murieron altos mandos militares iraníes. Al mismo tiempo, Estados Unidos reactivó su política de “máxima presión”, restringiendo exportaciones petroleras y el acceso a ingresos externos.

Hasta el momento, no se han registrado fracturas públicas dentro del aparato del poder. Sin embargo, en algunas localidades se difundieron imágenes de fuerzas de seguridad replegándose frente a los manifestantes, lo que alimenta interrogantes sobre la capacidad del régimen para sostener una represión prolongada. Tras más de tres décadas en el poder, Jamenei enfrenta un escenario de presión interna creciente, con un margen de maniobra cada vez más limitado.

El desenlace de la crisis dependerá, según observadores, de si el régimen logra imponer el control mediante la fuerza o si el movimiento de protesta mantiene su capacidad de movilización en las calles.

Amenazas

El jefe del Poder Judicial iraní, Gholamhossein Mohseni-Eji, advirtió que las consecuencias para los manifestantes serán “decisivas, máximas y sin ninguna indulgencia legal”, informó The Guardian.

Los líderes de Francia, Alemania y el Reino Unido emitieron un comunicado conjunto instando a Irán a actuar con moderación. Expresaron su profunda preocupación por los reportes de violencia ejercida por las fuerzas de seguridad y condenaron la muerte de manifestantes, subrayando la responsabilidad del Estado iraní de proteger a su población y garantizar la libertad de expresión y de reunión pacífica.

Videos difundidos antes del corte total de comunicaciones mostraron a miles de personas marchando por las calles de Teherán, incendiando un edificio perteneciente a la radiotelevisión estatal y enarbolando la bandera del león y el sol, símbolo del Irán previo a la revolución de 1979.