Nuevo Paradigma

Educación como igualador de oportunidades

Educación como igualador de oportunidades
Gustavo Adolfo Aponte Zambrana | Columnista
| 2026-01-08 07:27:04

En nuestro anterior artículo Educación y el Transporte nos referíamos al uso de tarjetas para el pago del transporte para los estudiantes de colegios públicos. El presente artículo se refiere a lo vital que es corregir y encaminar el sistema educativo público a nivel básico y secundario.

Esto implica volver a reentrenar al personal educativo en Normales o universidades que contemplen en los maestros capacidades y conocimientos para la futura década, y que estén permanentemente siendo examinados, capacitados o descartados, ya que las nuevas generaciones deberían tener a los mejores profesores enseñándoles.

Para ello, un sistema educativo público deberá contemplar una delegación de funciones y de evaluación a nivel departamental y municipal, que permita adaptabilidad y logro de objetivos que representen bienestar para los alumnos, sin descartar conocimientos nacionales que estén totalmente desprovistos de ideología, política partidaria, odio o sesgo. Un Ministerio de Educación omnipresente e ideologizado no va a ser exitoso si no entiende que cada futuro bachiller deberá desarrollar capacidades cognitivas en su entorno que le permitan ser lo mejor de sí mismo.

No existe mayor nivelador de oportunidades que la educación. Un niño(a) o joven sin un correcto proceso cognitivo puede terminar siendo disfuncional o rezagado en sus aptitudes y capacidades. El principal objetivo de un sistema educativo es, más allá de enseñar matemáticas, álgebra, computación, lectura, escritura, comprensión e interpretación de lo leído, historia, entendimiento de cómo funciona el mundo y otras materias importantes, brindar opciones para que el futuro bachiller entienda cuáles son sus aptitudes y capacidades, y así encaminarlo a un futuro promisorio.

Sean estas aptitudes las de ser un buen profesional, un buen obrero, albañil, plomero, electricista, técnico en electrónica, mecánico, agropecuario, etc., siendo todas estas carreras promisorias en un mundo ya presente de inteligencia artificial y computación cuántica, en el cual la obsolescencia del conocimiento será cada vez más corta (por ejemplo, cuatro años). Por ello, deberá existir un sistema que actualice y adecúe nuevos procesos cognitivos, es decir, una enseñanza permanente tanto para profesores como para alumnos, razón por la cual hemos propuesto unidades educacionales y técnicas postcolegiales.

No todos los bachilleres deberían optar por carreras clásicas, ya que serán las primeras en ser “barridas” por la nueva IA. Muchas deberán ser carreras personalizadas que ChatGPT y otros sistemas no reemplacen con facilidad.

Para empezar, este nuevo paradigma de educación deberá ser de nivel universal y de primer nivel, con exámenes PISA, para gradualmente ir compitiendo en el mundo. La evaluación se realizará tanto a los alumnos como a los educadores y a los establecimientos educativos, que progresivamente deberán ir mejorando mediante incentivos y bonos para aquellos que generen alumnos de mayor calidad.

Aquellos alumnos que no merezcan pasar de curso deberán repetir el año escolar de forma obligatoria hasta el sexto año de primaria, cuantas veces sea necesario. A partir del séptimo al duodécimo año de educación secundaria, si el alumno se aplaza tres años consecutivos, deberá ser reubicado en una unidad especializada. A partir del décimo año escolar, el alumno, según sus aptitudes, recibirá una educación práctica orientada al mercado laboral y tecnológico de su entorno, permitiéndole un conocimiento pragmático y funcional que le brinde igualdad de oportunidades para escalar económica y socialmente.

Cada quien se forja su futuro. El paradigma será: IGUALDAD DE OPORTUNIDADES CON ESFUERZO PERSONAL PERMANENTE.

*Babson ’82, ex catedrático universitario

Gustavo Adolfo Aponte Zambrana | Columnista
Más información