
El Manchester City volvió a dejar puntos en el camino y comprometió seriamente sus aspiraciones al título de la Premier League. Tras los empates en las dos jornadas anteriores, el equipo de Pep Guardiola apenas igualó 1-1 este miércoles ante el Brighton en el Etihad Stadium, encadenó su tercer partido sin victorias y fortaleció el liderato del Arsenal, que observa el panorama con optimismo.
El empate, al igual que en las fechas recientes, sabe a poco para el vigente campeón. El City ha dejado escapar seis de los últimos nueve puntos y podría quedar a ocho de la cima si el conjunto ‘gunner’ vence este jueves al Liverpool. Más que un tropiezo aislado, el resultado refleja una preocupante pérdida de consistencia en un tramo decisivo de la temporada.
El encuentro fue tenso y cambiante, fiel al momento irregular que atraviesan los ‘citizens’. El golpe llegó a la hora de juego, cuando Kaoru Mitoma igualó el marcador con un potente derechazo raso que superó a Ederson y sembró la incertidumbre en el conjunto local. A partir de ahí, el City quedó expuesto, oscilando entre la búsqueda desesperada del triunfo y el temor a una derrota mayor.
De hecho, el poste evitó el 1-2 del Brighton en un nuevo intento de Mitoma, así como había salvado antes al visitante tras un remate de Bernardo Silva cuando el City aún ganaba. En el tramo final, el arquero Bart Verbruggen le ahogó el grito de gol a Erling Haaland al adivinarle la intención en una ocasión clara que pudo cambiar la historia del partido.
Hasta el empate, el City había sido superior. Se fue al descanso en ventaja gracias a un penalti imprudente de Diego Gómez sobre Jérémy Doku, que Haaland transformó en el minuto 41 para firmar su gol número 26 de la temporada. Sin embargo, la falta de contundencia y la fragilidad defensiva volvieron a pasar factura. Esta vez, el empate fue el límite: ni victoria ni derrota, pero un paso más lejos del título.