
Un gol de Enzo Fernández en el tiempo de descuento dejó helado al Manchester City de Pep Guardiola. Un tanto que supuso el empate de los mancunianos ante el Chelsea (1-1) y lo que es peor, dejarse dos puntos por el camino y que el Arsenal de Mikel Arteta coja una diferencia de 6 puntos. El tanto inicial había sido de Reijnders.
Los blues, con Calum McFarlane de entrenador interino, empezaron bien, sorprendiendo a su rival. Presión adelantada pese a no poder contar con jugadores como Caicedo, Cucurella o Robert Sánchez bajo palos. La pelota iba de un lado a otro, pero los porteros vivían con relativa tranquilidad.
Foden fue el que dio el primer aviso al recibir en el sector derecho, controlar y pegarle al palo corto. Se le fue por nada. Con el paso de los minutos cada vez mandaban más los mancunianos, que con su nuevo estilo de juego, algo más vertical, empezaron a encontrar pasada la media hora de juego a Erling Haaland, su killer. El noruego fue el primero en poner en apuros al ex del Villarreal, Jorgensen, quien vio como un chute del ‘vikingo’ daba en un defensa y le obligaba a volar para salvarla. Poco después el propio ‘9’ se negoció el espacio y la quiso ajustar tanto que se le fue al palo.
El apretón final antes del descanso tuvo recompensa. Cherki dirigió una contra en la que quiso poner un pase al espacio, pero la defensa interceptó dejando el balón suelto en la frontal, donde apareció Reijnders. El neerlandés, compañero de Rodri en la sala de máquinas, controló, la pisó y armó el golpeo con violencia por el palo corto (41’).
Salió rebelde del descanso el Chelsea, que encontró la mejor oportunidad en las botas de Pedro Neto. Dirigió la jugada Palmer, la puso atrás tras una ruleta Enzo y el portugués de manera incomprensible la mandó a las nubes en boca de gol.
Mientras tanto, Guardiola se vio obligado a quitar a Gvardiol por lesión y dar paso a Khusanov, quien acabó convirtiéndose en protagonista. El uzbeco frenó en velocidad casi todos los intentos de transición de un Chelsea con muchas alternativas en el banquillo, pero que de manera sorprendente no las probó y le que acabó saliendo bien cuando parecía que ya estaba todo resuelto.
Malo Gusto tiró de fe para recorrerse la banda derecha al más puro estilo extremo, poniendo un centro al área que no logró despejar bien Aké, y que cayó en el segundo palo a un Enzo que tras una parada increíble de Donnarumma la mandó a la red (90+5").