El gobierno boliviano debería ser pionero en sumarse al bloque regional que impulsa el presidente argentino Javier Milei, junto a otros líderes de derecha como Santiago Peña (Paraguay), Nayib Bukele (El Salvador) y Nasry Asfura (Honduras). El objetivo de esta alianza es plantarse frente al “cáncer del socialismo” y coordinar posiciones en foros internacionales, ofreciendo un contrapeso a gobiernos progresistas como los de Lula en Brasil o Claudia Sheinbaum en México. Bolivia todavía no está completamente protegida de los efectos devastadores del socialismo, que ha empobrecido a la población en varios países de la región. Si el gobierno de Rodrigo Paz realmente quiere sacar al país del pozo económico y social, debe actuar con decisión y fijar posturas claras, alineándose con naciones que promueven la libertad y la responsabilidad. Esperar pasivamente mientras otros definen el rumbo regional sería un riesgo. Incorporarse al bloque no es solo estratégico, sino un deber moral con los bolivianos.