«¡Ha caído, ha caído Babilonia, la grande … refugio de demonios!».
(Apocalipsis 18,2)
El libro del Apocalipsis describió el imperio Romano como “la gran Babilonia” porque esa potencia del mundo antiguo que parecía invencible, había destruido a Jerusalén, pero cayó repentinamente ante la invasión del rey de Persa. Ciro el Grande fue recibido en 539 A.C. como un Mesías o Cristo (Isaías 45,1), al poner fin a ese reino tiránico, decretando que los exiliados podían retornar a sus tierras de origen (Esdras 1,1-6).
De manera similar, el Apocalipsis pregona la caída de “Babilonia, la grande”, “la gran ciudad”, “la ciudad poderosa”. Para los cristianos en las décadas inmediatamente después del martirio de los Apóstoles, enfrentando las persecuciones del Imperio Romano, el mensaje era claro. Escrito por “Juan, hermano de ustedes, con quienes comparto las tribulaciones, el Reino y la espera perseverante en Jesús”, ese terrible poder bestial que amenazaba a los fieles, caería igual que la antigua Babilonia. Lo importante es mantenerse fiel, aunque tenga que derramar su sangre.
Al mismo tiempo, el mensaje del último libro de la Biblia, no se limita a aquel escenario. Vale para las Babilonias de todos los tiempos y todos los lugares. Una de ellas son los grandes Carteles del Narcotráfico, que también comercializan armas, contrabando de toda clase, esclavos sexuales y hasta órganos humanos.
Al preguntar a Google: ¿Qué es un Cartel de Narcotráfico? Responde con su Inteligencia Artificial: “es una gran organización criminal internacional dedicada principalmente al tráfico ilegal de drogas, que utiliza la violencia, la corrupción y la sofisticada organización para obtener enormes ganancias, dominar el mercado y debilitar las instituciones estatales. Estas organizaciones colaboran entre sí o se enfrentan para controlar territorios, y emplean sicarios, sobornos y otras actividades ilegales para asegurar sus operaciones y distribución.”
En lenguaje bíblico, estos carteles son una gran Babilonia, refugio de demonios.
«¡Ay, ay! ¡La gran ciudad, Babilonia, la ciudad poderosa! Bastó una hora para que recibieras tu castigo. También los comerciantes de la tierra lloran y están de duelo por ella, porque ya nadie les compra sus mercancías: objetos de oro y de plata; …animales de carga, ovejas, caballos y carros; esclavos y seres humanos.» (Apocalipsis 18,10-13).
Según Luis Arce Catacora “No hay presencia de carteles en nuestro país” (08/09/2025). Según el libro del Apocalipsis: «Todos los pueblos han bebido el vino embriagante de su prostitución, los reyes de la tierra han fornicado con ella y los comerciantes del mundo se han enriquecido con su lujo desenfrenado» (18,3).
Entonces, la pregunta es, ¿hasta qué punto?
Sabemos que los grupos que han querido lograr su proceso de cambio a la fuerza mediante las armas, se financian con el narcotráfico. En una de las maniobras más perversas de la historia, funcionarios estadounidenses financiaron la venta de armas a los Contras de Nicaragua mediante el narcotráfico (Irán-Contra). Recordamos la dictadura de Luis García Meza y Luis Arce Gómez en Bolivia. La minería aurífera y el tráfico de mercurio hace muy difícil distinguir entre cooperativas y carteles en este país.
Cuando en el 2016 la Conferencia Episcopal de Bolivia publicó una Carta Pastoral sobre Narcotráfico y Drogadicción, el gobierno de Evo Morales se quejó al Vaticano porque escribimos que: “El narcotráfico es una realidad cada vez más alarmante en Bolivia. Es falso que ‘Bolivia produce y otros consumen’: Bolivia es ya un país consumidor de droga y, a la vez, está siendo utilizada como país de tránsito de droga producida en otras naciones” (Nº 23).
“Como es de dominio público, el narcotráfico, en su estrategia de expansión e impunidad, penetra incluso estructuras estatales y fuerzas del orden, comprando conciencias. La corrupción ha minado la credibilidad de autoridades de diversa jerarquía encargadas de la lucha contra el narcotráfico, tanto en el presente como en el pasado” (Nº 35).
El Papa Francisco nos aseguró su apoyo porque sabía que lo que escribimos fue la pura verdad, y que la carta pastoral fue muy suave en comparación con la realidad de Bolivia cuando uno toma en cuenta los jóvenes convertidos en zombis por drogadicción y los acribillados a plena luz del día en las ciudades capitales y fronterizas.
La Diócesis de San Ignacio de Velasco fue investigada por supuesta “legitimación de ganancias ilícitas”, como si estuviera inmiscuida en el narcotráfico. La imputación del Obispo Emérito cita: “una resolución emitida por la representante de 11 barrios y 53 comunidades: la misma está relacionada al avasallamiento de propiedades de 500 familias poseedoras legales que habitan en los barrios Santa Clara y San Francisco de la Comunidad Migueleña; en ese entendido se inicia el proceso investigativo de oficio” (CASO CUD: 70110201230628916/05/2024, p. 11). Hubiera sido muy fácil verificar que era una total falsedad.
En realidad, fue el mismo Gobierno Municipal MASista de San Miguel que urbanizó las mencionadas propiedades, posesión legal de las Hermanas Franciscanas Terciarias de Hall que lleva un siglo trabajando en la Chiquitania. La investigación fue una maniobra para no indemnizarlas con el justiprecio negociado en una anterior gestión municipal. A pesar de la investigación a la Iglesia y el allanamiento de la residencia del Pastor Emérito, no encontraron evidencia de delito alguno, por lo que se tuvo que decretar el rechazo de la denuncia y el sobreseimiento de la imputación. A propósito, antes de conocer la investigación iniciada el 23 de agosto del 2023, las Religiosas y la Diócesis habíamos comunicado al alcalde de San Miguel nuestra renuncia del justiprecio (que vale más de medio millón de dólares), para que se podría resolver este antiguo conflicto en bien de la gente.
¿Cuándo van a investigar al Movimiento al Socialismo por legitimación de ganancias ilícitas? ¿Cuándo va a ser imputado por el narcotráfico ese cartel? Es una tarea pendiente para el nuevo gobierno, que no sucederá si es una continuación del anterior.
Que caiga esa Babilonia para no levantarse jamás.
«Que se alegre el cielo a causa de su ruina, y alégrense ustedes, los santos, los apóstoles y los profetas, porque al condenarla, Dios les ha hecho justicia» (Apocalipsis 18,20).
Dios te bendiga.