Tribuna

Hablemos sobre los celos (Parte 1)

Hablemos sobre los celos (Parte 1)
Javier Gómez - Religioso y periodista | Religioso y periodista
| 2025-09-27 01:13:54

Es común que, en espacios de confesión o acompañamiento espiritual, las personas compartan aspectos de su vida afectiva —ya sea en el noviazgo o en el matrimonio— y que, en ese contexto, surja el tema de los celos. En esta primera entrega abordaremos qué son los celos, cómo se manifiestan, y cuándo pueden considerarse sanos o dañinos.

¿Qué son los celos?

Desde la psicología, los celos se definen como una respuesta emocional intensa que aparece cuando una persona percibe o teme la amenaza —real o imaginaria— de perder algo que valora profundamente. Esta amenaza suele estar relacionada con vínculos afectivos importantes, como la pareja, un amigo cercano o la atención de un ser querido, y se atribuye a un tercero percibido o considerado como un rival.

Los celos están ligados a la inseguridad, el miedo a la pérdida y, en muchos casos, a un sentimiento de posesión. Este último puede ser un indicio de baja autoestima, especialmente cuando la persona considera al otro como “propiedad” o como algo que debe controlar.

Celos sanos vs. celos insanos

La clave para distinguir entre celos sanos e insanos está en cómo afectan la relación y en la intensidad con que se manifiestan.

Celos sanos

Son ocasionales y moderados.

Surgen como expresión de interés y deseo de cuidar el vínculo.

Se basan en el respeto mutuo y la comunicación.

No generan sufrimiento ni control excesivo.

Ejemplo: sentir incomodidad si la pareja muestra atención a otra persona, pero confiar en el compromiso mutuo.

Celos insanos o patológicos:

Se caracterizan por desconfianza constante y comportamientos obsesivos.

Incluyen vigilancia, necesidad de control, invasión de privacidad y acusaciones sin fundamento que suelen ser frecuentes.

Generan malestar emocional, ansiedad, insomnio e irritabilidad.

Deterioran la calidad de vida y convierten la relación en un espacio de conflicto.

Pueden escalar a violencia verbal, psicológica o física.

Indicadores de celos insanos

Los celos se vuelven dañinos cuando:

Son frecuentes, intensos y desproporcionados.

Surgen ante situaciones inocuas (ej. un retraso de minutos, una conversación laboral).

Provocan conductas de control: revisar el teléfono, redes sociales o pertenencias; interrogar constantemente; exigir reportes o pruebas de fidelidad.

Implican intentos velados o abiertos de restringir el contacto con amigos, familiares o compañeros.

Generan sufrimiento en ambas partes.

Se asocian a la posesión: la pareja es vista como propiedad exclusiva.

Escalan a prácticas extremas: desde chantaje emocional, incluso hechizos de “amarre”.

Por ahora, a manera de comentario espiritual: La Biblia también habla de los celos, (Ejemplo: “No tengas celos de tu propia mujer, para no enseñarle a hacerte mal”, Eclesiástico 9, 1), incluso de los celos de Dios por su pueblo Israel. Este aspecto lo abordaremos en futuras entregas. El punto de la entrega de hoy es hablar de qué son y cuándo son sanos y cuándo no.

Sentir celos es humano. Cuando son sanos, pueden ser una señal de cuidado y compromiso, siempre que se manejen con diálogo, respeto y madurez. Pero cuando se transforman en obsesión, control o sufrimiento, es necesario buscar ayuda y revisar el vínculo desde sus raíces.

En próximas entregas profundizaremos en los celos sanos, cómo manejarlos, y cómo fortalecer la relación desde lo espiritual. Que Dios nos acompañe en este camino de comprensión y crecimiento.

Javier Gómez - Religioso y periodista | Religioso y periodista
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