Internacional

Maduro pide a la ONU frenar despliegue de buques de EEUU

El Gobierno venezolano denuncia un “asedio militar” y teme una posible intervención, mientras Washington insiste en que su operación busca combatir el narcotráfico y organizaciones criminales vinculadas al chavismo.

Despliegue de buques de guerra estadounidenses
Internacional | Agencia | 2025-08-29 18:25:12

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, pidió la intervención de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) frente al despliegue de buques de guerra estadounidenses en aguas cercanas a las costas venezolanas. En una carta dirigida al secretario general António Guterres, el mandatario calificó la medida como un intento de “intervención militar disfrazada”.

Maduro denunció que la presencia militar de Washington en el Caribe constituye una violación de la Carta de la ONU y advirtió que forma parte de una estrategia de “asedio” contra su gobierno. Aseguró además que la situación debe servir como una oportunidad para fortalecer la defensa nacional en lo político, militar y psicológico.

Por su parte, el embajador venezolano ante la ONU, Samuel Moncada, sostuvo que la operación naval es “propaganda masiva” para justificar una acción bélica en un país soberano que, según él, no representa una amenaza para nadie. Moncada se reunió con Guterres para exponer la posición de Caracas.

Desde Washington, la administración de Donald Trump rechazó las acusaciones y aseguró que el despliegue responde al combate del narcotráfico en la región. La Casa Blanca señaló que el Cartel de los Soles —al que vincula con altos mandos chavistas— es uno de sus objetivos principales, junto con otras organizaciones criminales como el Tren de Aragua.

“Muchas naciones del Caribe y de la región han aplaudido las operaciones antidrogas”, afirmó Karoline Leavitt, portavoz de la Casa Blanca, quien evitó confirmar si Trump considera una acción militar directa contra Venezuela.

El despliegue anunciado incluye siete buques de guerra, un submarino de ataque rápido y el portaaviones USS Gerald R. Ford, además de 4.500 soldados, entre ellos 2.200 infantes de marina. Estados Unidos argumenta que estas operaciones buscan frenar el ingreso de drogas, especialmente fentanilo, a su territorio.

En respuesta, el Gobierno venezolano convocó a campañas de reclutamiento para fortalecer la Milicia Nacional Bolivariana. Maduro aseguró que el llamado fue “exitoso”, aunque sin revelar cifras. La oposición, en cambio, denunció que el proceso tuvo baja participación y lo calificó como un recurso propagandístico.

La oposición venezolana, encabezada por María Corina Machado, respaldó públicamente la estrategia estadounidense y la calificó como un “enfoque correcto” contra lo que describe como una “organización criminal en el poder”. Sin embargo, expertos como Christopher Sabatini, de Chatham House, creen improbable una invasión y consideran que el despliegue busca más presión política que acción militar real.

Las tensiones coinciden con la crisis de legitimidad del gobierno de Maduro, quien fue declarado perdedor de las elecciones de 2024 por la oposición, mientras organismos internacionales cuestionaron la transparencia del proceso. En este escenario, el despliegue naval estadounidense intensifica la incertidumbre en Venezuela.

Aunque la Casa Blanca insiste en que no se trata de una operación militar contra el país, Caracas sostiene que la situación representa una amenaza directa a su soberanía. El desenlace de este pulso diplomático dependerá de las decisiones que adopte la comunidad internacional en las próximas semanas.