Cada día se hace más evidente que el parecido entre el PDC y el MAS no es coincidencia ni oportunismo. El patrocinio masista sobre Rodrigo Paz tiene raíces anteriores al 17 de agosto y se refleja con claridad en la composición de las listas legislativas. Según datos de Bolivia Verifica, el PDC concentra el mayor número de legisladores electos que siguen inscritos en el MAS: nada menos que doce entre senadores, diputados uninominales y suplentes. Este hallazgo no es un simple tecnicismo, sino la prueba de una coalición encubierta. Rodrigo Paz prometió romper con el legado del masismo, pero sus listas estuvieron plagadas de masistas que nunca renunciaron a esa militancia. Es decir, el PDC no se consolidó como una alternativa, sino como una prolongación disfrazada del viejo poder. La consecuencia es grave: el electorado creyó en un proyecto de renovación y recibió una reedición maquillada del régimen más destructivo de la historia. Lo que parecía un camino de cambio se está convirtiendo en un pacto de conveniencia que traiciona la voluntad popular y amenaza con hundir al país en la misma lógica de decadencia que se dijo combatir.