Muchas veces se rechaza algo porque es “muy comercial”. Pasa especialmente con la cultura y se estimula a los jóvenes a que hagan las cosas por “amor al arte”, lo que equivale a que trabajen y se esfuercen sin ningún ánimo de lucro, porque ganar dinero es sucio, banal y vulgar. Esos artistas se guían por sus propios gustos, por sus visiones, por sus particulares formas de ver las cosas y, lo peor de todo, por los parámetros presuntamente estéticos que les inculcan sus profesores, maestros del fracaso, de la frustración y otras miserias que lamentablemente sólo tienen cabida en las academias, en las universidades y las cátedras, refugio de sujetos que nuncan han hecho nada. Nada comercial, por supuesto, sólo han producido cosas “incomprendidas” por las masas. ¿Cuál es el destino de esos artistas? Acuden al estado, a los gobiernos de turno para que les financien su arte y terminan sirviendo a los políticos, a los regímenes, a los abusivos, a los que le roban a la gente y a los que usan la cultura “no comercial” para explotar y esclavizar a las masas.