Tribuna

El Último Voto Cuerdo

El Último Voto Cuerdo
Alberto De Oliva Maya | Columnista
| 2025-07-24 01:22:40

Dicen que la democracia es el arte de elegir al menos peor. En Bolivia, es más bien una tragicomedia: uno promete el paraíso socialista con fondos ajenos; el otro, al menos, reconoce que el dinero no cae de los árboles ni del Banco Central.

Después de 20 años de corrupción, autoritarismo con poncho y socialismo de discurso (pero con cuentas en dólares), seguimos sin entender el juego. La izquierda ha mutado. Ya no es solo el MAS con sus ponchos bordados en euros; ahora tenemos una versión "light", embotellada y exportada con membrete europeo: la Internacional Socialista. ¿Y quién la representa orgullosamente en Bolivia? Samuel Doria Medina, el eterno candidato.

Samuel, que hoy celebra encuestas que lo colocan 7-0 sin preguntarse quién las paga. El mismo que antes criticaba a los populistas y hoy les copia el libreto con tono Harvardino. Quiere vendernos que la empresa privada puede convivir con el socialismo… si él es el CEO del país.

Y claro, siempre hay quien le cree. En Bolivia, incluso si te roban la billetera, aún hay quien piensa que fue un accidente.

Del otro lado está quien muchos miran con desconfianza por no tener TikTok ni rostro nuevo, pero que dice cosas con sentido en un país que necesita producir, generar empleo y dejar de llorar por lo que el Estado no da: Tuto Quiroga. El expresidente que, guste o no, plantea una propuesta económica clara, liberal y sin maquillaje socialista.

¿Quieres menos impuestos? Tuto.

¿Seguridad jurídica? Tuto.

¿Defensa de la propiedad privada y la agroindustria? Tuto.

¿Que Santa Cruz vuelva a liderar el desarrollo económico? Tuto.

Sí, ya sé. No es “novedoso”, no baila en redes ni se pinta de progresista. Pero tampoco vende ideologías fracasadas con empaque europeo. Y lo más importante: no es socialista. Ni de clóset, ni con diplomado.

Lo acompañan figuras como Branko Marinkovic, Leonardo Roca, Andrea Vaca y otros defensores del modelo cruceño. Esa Santa Cruz que produce, exporta, emplea y paga impuestos, mientras el centralismo se los gasta en propaganda, bonos clientelares y consultorías inútiles. Esa Santa Cruz que siempre ha puesto el pecho —y el bolsillo— cuando el país lo necesitó.

Pero aún hay quienes se resisten: “es del pasado”, dicen. Como si el presente socialista no fuera un déjà vu de fracasos maquillados.

Si la derecha no se organiza, la izquierda volverá. No importa si viene vestida de rojo o con corbata pastel. Socialismo es socialismo, y Bolivia ya pagó caro por creer que “esta vez será diferente”.

No es momento para votos bonitos. Es tiempo de votar con la cabeza. Los que vieron en Jaime Dunn una alternativa liberal y valiente están ante una disyuntiva: seguir con el "voto testimonial" o impedir que los mismos de siempre sigan saqueando al país con discursos revolucionarios y cuentas en paraísos fiscales.

Dunn ya lo dijo. ¿Y tú, aún lo dudas? En este país donde la lógica se perdió entre discursos vacíos, encuestas compradas y candidatos que cambian de ideología como de corbata, hay que aferrarse a las pocas voces lúcidas que aún dicen la verdad.

Y Jaime fue una de esas voces. Aunque el sistema lo haya bajado del tren electoral con triquiñuelas dignas de un narcoestado, sus palabras siguen resonando:

“La candidatura de Samuel se basa en el pasado.”

“Samuel es de la Internacional Socialista. Es un contrasentido.”

¿Cómo puede representar una alternativa liberal alguien alineado a una agrupación internacional que predica más Estado, más intervención y menos libertad económica?

Dunn también habló de Tuto, y ahí fue directo:

“Tuto es el que tiene más de liberalismo que el resto.”

Sin romanticismos ni jingles. Tuto es el único que sigue hablando de libre mercado, inversión privada y reducción de impuestos. ¿O creen que Marinkovic y Roca lo apoyan por nostalgia?

Entonces, la pregunta es clara: si Jaime Dunn, el más coherente defensor del liberalismo actual, reconoce que Tuto es el más afín a su pensamiento… ¿dónde estás tú parado?

No se trata de endiosar a nadie, sino de tener madurez política. Si quieres evitar que el socialismo regrese (o peor, que nunca se haya ido), hay que votar por quien representa lo opuesto. Y Samuel no lo es. Lo suyo es socialismo con Photoshop, con consultores belgas y discursos reciclados de Ginebra.

Jaime ya dio la señal. Si lo considerabas un referente, actúa en consecuencia. Porque si él vota con conciencia… ¿tú qué esperas?

Este 17 de agosto, el voto útil no es traición. Es un deber moral. Porque si no votamos con visión, nos seguirán gobernando con mentiras. Y no hay nada más peligroso que un socialista con votos… y chequera.

Alberto De Oliva Maya | Columnista
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