Marcelo Claure parece haber leído el mismo manual que Manuel Rocha, el embajador estadounidense que en 2002 pidió no votar por Evo Morales y terminó impulsándolo al borde de la victoria. La diferencia es que Rocha era un espía al servicio del comunismo cubano y su "error" fue deliberado. ¿Pero Claure? ¿A qué juega? Con sus declaraciones de que no invertirá “ni un dólar” si Andrónico gana, Claure repite la fórmula que encumbró al cocalero: victimiza al candidato, lo legitima frente a su base y le regala la narrativa del anti-establishment. Quizás Andrónico, como Morales en su momento, debería agradecerle por convertirse en su jefe de campaña. Claure quiere ser el Elon Musk andino, pero muestra torpeza política. No es la primera vez que mete la pata. Si realmente quiere influir, debe entender que la democracia no se chantajea con cheques. En Bolivia, esas amenazas solo fortalecen a los que dicen combatir.