Tribuna

Las campañas no pegan

Las campañas no pegan
William Herrera Áñez | Jurista y autor de varios libros
| 2025-07-20 00:10:27

Los candidatos no solo que no han subido (como se esperaba), sino que han bajado en la preferencia del electorado. Los que han subido (contra todo pronóstico) han sido los indecisos, los que no saben por quién votar o no tienen ninguna preferencia política definida. ¿Cómo se explica este fenómeno del alto porcentaje de indecisos? ¿Cuáles serán los motivos para que los ciudadanos no hayan tomado una decisión a pocos días de las elecciones?

En este proceso electoral hemos tenido candidatos sin partidos y partidos sin candidatos. Se trata de un proceso electoral complejo, atípico, lleno de amenazas, y limitaciones. A estas particularidades hay que sumar una campaña que no contagia, porque los candidatos tienen el mismo discurso y una narrativa envejecida. Los ciudadanos quieren algo que marque la diferencia en relación con las otras ofertas electorales y campañas. La población sigue esperando la campaña creativa, ingeniosa, que impacte y contagie.

Todo esto explique, en parte, el ascenso vertiginoso de Jaime Dunn en las redes sociales, todo un fenómeno político, que pasó en tiempo récord de analista económico a actor político y ahora organiza su propio partido político para competir en las próximas elecciones generales o departamentales.

¿Qué deben hacer los candidatos y estrategas políticos para despertar el interés ciudadano? Tienen que cambiar de estrategias, de mensajes, y para ello necesitan conocer los grandes problemas de la población y proponer soluciones concretas y creíbles. El grueso de los ciudadanos no votará por un partido o alianza, sino por el candidato (la elección será por el candidato) que ofrezca y logre proyectar soluciones a las grandes necesidades de la población. El desafío del candidato será tener la capacidad e inteligencia para seducir, conquistar y conectar con el votante indeciso.

El buen candidato debe tener un equipo multidisciplinario que le proporcione los insumos necesarios, organiza racionalmente la campaña y lidera el trabajo. Este pequeño grupo suele estar conformado por el candidato, el jefe de campaña, algún pariente o amigo cercano, el encargado de las finanzas, alguna otra persona de confianza, y varios profesionales.

Y como las campañas electorales se han complejizado tanto, los candidatos necesitan el asesoramiento de verdaderos estrategas políticos. El estratega y su equipo planifica todo y tiene un rol relevante en las campañas modernas. Todo candidato y estratega serio trabajan con especialistas en investigaciones sociales, que realizan estudios cuantitativos, cualitativos, demográficos, electorales, económicos, para tener un diagnóstico del electorado que se pretende cautivar y conquistar. Una campaña sin investigaciones es como un barco sin brújula. Sólo a partir de la información, debidamente procesada y depurada, el estratega puede hacer su trabajo, elaborar un plan, lanzarlo y hacer seguimiento y luego confrontarlo con nuevos estudios.

Todo depende de las circunstancias, de las personas, del presupuesto disponible, y sobre todo del candidato y sus niveles de confianza con los distintos miembros del equipo. El estratega introduce un elemento de racionalidad en la campaña, optimiza los recursos y busca hacerla más eficiente y efectiva. Estos expertos buscan el éxito, no porque sean geniales, ni porque intuyen nada, ni porque tienen creatividad, sino porque son personas con experiencia que estudian, analizan, planifican y ponen una dosis de pragmatismo y racionalidad a la campaña.

La estrategia es un plan general que orienta todo lo que se hace y se deja de hacer, todo lo que se comunica o se deja de comunicar en los medios masivos. Este plan general integra todas las acciones dentro de un conjunto coherente, hace que los elementos se refuercen unos a otros, calcula las consecuencias de cada acción en el conjunto de los electores, en los targets específicos, en los votantes de los otros candidatos y en otros actores que influyen en el resultado final. Y si el diseño estratégico está bien hecho, el estilo del discurso, el mensaje, la ropa, la publicidad, el comportamiento del candidato y su entorno responderán a un diseño y ayudarán a ganar las elecciones.

El estratega político analiza el corto, mediano y largo plazo, calcula y mide las consecuencias de las acciones, tanto lo que ocurrirá el día como después de la elección.

*Jurista y autor de varios libros.

William Herrera Áñez | Jurista y autor de varios libros
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