Jaime Dunn terminó convertido en la “estrella” de las redes sociales y la mayoría de los medios de comunicación social. En tiempo récord pasó de analista a actor político y estuvo a punto de convertirse en el candidato a la presidencia de la república. Tocó las puertas de varios partidos políticos y agrupaciones ciudadanas, hasta que logró figurar como precandidato, iniciar su campaña y mover el piso de la casta política que miraba con recelo su ascenso en las encuestas.
Pero ¿qué tiene Jaime Dunn que ha generado entusiasmo en ciertos sectores sociales? En la campaña previa fue la gran novedad, y figuraba como algo distinto de la tribu política; tiene ideas liberales muy claras, sabe comunicar y conectar con la ciudadanía. Era el único postulante sin militancia política, y mostró ciertas cualidades como para competir en unas elecciones generales que se proyectan excepciones en todo sentido. Tiene un discurso fresco, que logró contagiar y representaba a sectores sociales que parecen hastiados de los viejos candidatos y sus narrativas envejecidas.
Jaime Dunn fue víctima no solo de la burocracia estatal sino también de la vieja casta política que se sintió amenazada por su presencia y preferencia ciudadana. ¿Qué debe hacer ahora Jaime Dunn? ¿Qué pasa si acepta una invitación de las muchas que tiene y termina contaminado y comprometido con el partido o alianza que lo incorpore a sus filas? ¿Qué pensará hacer con el interesante capital político acumulado en tan corto tiempo? ¿Competirá en las próximas elecciones de las gobernaciones y municipales?
Y como varios de los candidatos actuales (Samuel Doria Medina, Jorge Quiroga, Manfred Reyes Villa, Evo Morales) prácticamente van rumbo a la jubilación política forzosa, lo que tiene que hacer Jaime Dunn es conformar un partido político y multiplicar su capital electoral para las próximas elecciones generales de 2030. No debería descender a un gobierno departamental o municipal, sino elaborar y desarrollar una estrategia para el 2030. Tiene un quinquenio para enamorar al electorado y conquistar el poder político.
El novel candidato tiene que saber que las agrupaciones políticas constituyen el único vehículo para ejercer los derechos políticos, que consisten en participar libremente en la formación, ejercicio y control del poder político, directamente o por medio de sus representantes, y de manera individual o colectiva. El derecho a participar en la política, que trajo consigo el triunfo de la soberanía nacional, generó la necesidad de articular e institucionalizar las organizaciones políticas con objetivos comunes y de alcance general.
Las organizaciones promueven un programa de acción política global, que trata de responder a todos los retos y problemas importantes de una determinada comunidad. Los objetivos se articulan de acuerdo con un orden de prioridades: se contraen una serie de compromisos a cumplir en unos determinados plazos (en el curso de un período de gobierno o pueden ser indefinidos como la reivindicación marítima). Los partidos políticos se encuentran movilizados, mediante una acción sostenida en el tiempo, transmitiendo mensajes para tratar de influir en la opinión pública.
La función más importante de los partidos políticos es, sin duda, la de representar intereses, ideales, sueños, aspiraciones. También canalizan las demandas y motivaciones de la sociedad, las agregan u ordenan (el proceso de integración y síntesis es permanente) y las trasladan a los poderes públicos. En las sociedades complejas de nuestros días, los partidos se ven obligados a representar multiplicidad de intereses a veces difícilmente compatibles.
La Ley organizaciones políticas (Ley N° 1096 de 1 de septiembre de 2018), reconoce que éstas son entidades de derecho público, sin fines de lucro, reconocidas por el Órgano Electoral. La creación, regulación, extinción, estructura y funcionamiento de estas organizaciones, están reconocidas y garantizadas por la Constitución y la Ley.
Los partidos monopolizan la actividad política. La Constitución (art. 109) establece que “las candidatas y los candidatos a los cargos públicos electos, con excepción de los cargos elegibles del Órgano Judicial y del Tribunal Constitucional Plurinacional, serán postuladas y postulados a través de las organizaciones de las naciones y pueblos indígena originario campesinos, las agrupaciones ciudadanas y los partidos políticos, en igualdad de condiciones y de acuerdo con la ley”.
● Jurista y autor de varios libros.