Bajo el penoco

Cuando el Estado se convierte en cómplice

| 2025-07-13 08:05:18

Melissa no habla desde la política, habla desde la desesperación. Su esposo y trabajadores han enfrentado cinco avasallamientos en la hacienda Santa Rita, sin que el Estado garantice su derecho a la propiedad ni al trabajo. Su caso no es único: los avasallamientos se han vuelto una industria paralela, digitada desde el poder, con participación del INRA, policías y fiscales que cobran miles de dólares para actuar—y, convenientemente, “desactuar” cuando los usurpadores ya fueron advertidos. La denuncia es brutal y precisa: los avasalladores no son campesinos pobres, sino grupos armados, dirigidos por operadores del "arcismo", como Esteban Alavi, que se pasea con impunidad y conexiones políticas. Ante esa impunidad, Melissa lanza una amenaza desesperada: devolverle la moneda al hijo del presidente, cuyo predio “Adán y Eva” simboliza el doble estándar. Que prueben lo que es vivir bajo amenaza, como lo hacen cientos de productores. No se trata de venganza, se trata de justicia. Y cuando esta no llega desde las instituciones, las víctimas pierden el miedo… y también los límites. ¿Qué más se puede esperar de un Estado ausente o cómplice?